1. Quédate en casa. ¡La nieve es cosa de pájaros!

2. Aprovecha al máximo la energía del sol… ya sabes, para dormitar, estirarte, entrecerrar los ojos y sonreír.

3. Encuentra a alguien apropiado con quien acurrucarte.


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5. O incluso algo más grande. Vamos, acepta ese calorcito de abrazo. Es tuyo, ¡tómalo todo!
6. Encuentra una buena posición frente a la chimenea.
7. ¿Sin chimenea? No hay problema. Solo encuentra otro rincón cálido.
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8. O crea el tuyo propio.
9. Envuélvete en una mantita acogedora, y los gatos, bueno, ellos se envuelven total, absoluta y completamente.


10. No tengas miedo de añadir capas de calidez. Eso sí, conviene asegurarse de poder salir si es necesario.
11. No olvides tus patitas.

12. Y nunca olvides tus orejas. Recuerda quitarte cualquier accesorio para las orejas a la hora de comer, para no perderte ninguna señal importante de que la comida está en camino.
13. Suéltate el pelo. En términos felinos, eso significa dejarse crecer el pelaje de invierno.
14. Si no puedes hacerlo crecer tú mismo, siempre puedes comprarte un abrigo. Y tampoco hace falta renunciar al estilo.
15. O préstale el abrigo a un amigo durante la temporada.
16. Por último, la manera más eficaz de combatir el frío es darse un buen remojón largo y calentito de forma regular.









