Después de despedirme con tristeza de mi querida gata de 20 años, adopté recientemente una gatita rescatada de 5 meses para animarme un poco. Pronto me di cuenta de que este pequeño torbellino de energía necesitaba desesperadamente un compañero de juegos, así que decidí adoptar a un gatito macho más pequeño de 12 semanas. Los gatos son territoriales y, en general, no les gusta compartir, pero tras mucho tiempo y paciencia, mis dos gatitos están aprendiendo por fin a llevarse bien. Aunque al principio se siseaban, gruñían y se perseguían, ahora se han convertido en compañeros inseparables que parecen llevarse muy bien. Aquí tienes algunos consejos sencillos para que la presentación entre dos gatos sea lo más fluida posible.
1. Mantén a los gatos separados al principio
Cuando llegues a casa, lo primero que debes hacer es aislar al nuevo gato en una habitación de repuesto o en el baño. Esto les dará la oportunidad de acostumbrarse a las vistas, los sonidos y los olores de su nuevo hogar. Asegúrate de que el nuevo gato tenga acceso a todas sus comodidades: comida, agua, bandeja de arena, rascador y juguetes. La habitación debe tener una puerta que se pueda cerrar para que no haya contacto entre el recién llegado y el gato que ya vive en casa. Sin embargo, los dos gatos deben poder olerse y escucharse mutuamente.
2. Permite poco a poco que los gatos se vean
Después de un par de días, empieza a darles de comer y a jugar con ellos cerca de la puerta de la habitación de aislamiento para que asocien el olor del otro con una experiencia positiva. Luego, pasada aproximadamente una semana, deja que los gatos se vean. No permitas el contacto físico completo. Usa barreras para bebés o una malla para mantenerlos físicamente separados. O si esto no es posible, abre la puerta lo justo para que ningún gato pueda pasar. Es de esperar algo de siseo, gruñidos y zarpazos.
3. Presenta a tus gatos cara a cara
Una vez que se haya establecido el contacto visual y las hostilidades hayan empezado a disminuir, es el momento de abrir la puerta y dejar que exploren el territorio del otro. ¡No interfieras a menos que creas que alguno de los gatos corre el riesgo de hacerse daño. Si tus gatos reaccionan mal, vuelve a meter al nuevo gatito en la habitación de aislamiento y sigue intentándolo!

4. Trata a tus gatos por igual
Asegúrate de proporcionar bandejas de arena, zonas para dormir y recipientes de comida y agua por separado. Además, dedica a cada gato la misma atención y cariño, y dales suficiente espacio para disfrutar de tiempo alejados el uno del otro en distintos momentos del día.
Crédito de imagen destacada
