1. Intenta pasar tiempo juntos de forma regular
Si a tu gato no le gustan las personas, no tolerará que lo subas a tu regazo. En cambio, trata de encontrar una manera más cautelosa de compartir el espacio. Por ejemplo, intenta sentarte cerca de tu gato en un momento de tranquilidad, cuando el animal pueda estar más receptivo a tu presencia y a las caricias suaves. Con el tiempo, quizás puedas pasar a acurrucarte con él, aunque algunos gatos nunca llegan a disfrutar de que los sostengan en brazos.
2. Asegúrate de que tu gato te asocie con la hora de la comida
Aunque pueda parecer una táctica sencilla, a veces descubrirás que puedes ganarte la confianza de tu gato asegurándote de ser tú quien le proporcione el alimento. Si siempre eres quien pone el plato de comida, tu gato aprenderá que eres importante, constante y que seguirás brindándole cuidados.
3. Retrocede cuando te lo indiquen
4. Ten cuidado con el contacto visual
Si miras fijamente a los ojos de tu gato durante mucho tiempo, esto indica un deseo de ejercer dominancia (aunque tú no tengas esa intención en absoluto). Para demostrarle a tu mascota que eres amigable, inofensivo y amable, baja la mirada después de hacer contacto visual. Algunos expertos también aconsejan hacer parpadeos largos y lentos mientras mantienes contacto visual con tu gato.
5. Juega con él de forma suave
Un gato con poca socialización que tiene dificultades para relacionarse con los humanos puede que no esté interesado en jugar contigo al principio, o puede que el juego acabe con un doloroso arañazo o mordisco. En la medida de lo posible, intenta recompensar a tu mascota cuando participe en juegos divertidos que no impliquen ningún tipo de ataque hacia ti. Puede ser buena idea darle a tu gato algún premio ocasional para reforzar el buen comportamiento, pero trata de no excederte, dado el escaso valor nutricional de la mayoría de los premios para gatos.
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