Cuando las personas toman la decisión de incorporar un perro o un gato a sus vidas, están dándole la bienvenida a ese nuevo compañero como un miembro más de la familia. A diferencia de nuestros familiares, sin embargo, los perros y los gatos no tienen una vida muy larga. El impacto que las mascotas pueden tener en la dinámica familiar es innegable. Para los adultos, una mascota puede ser un compañero fundamental que siempre está ahí con una lengua húmeda y la cola moviéndose al final del día.
Para los niños, un perro o un gato es un compañero de juegos y cómplice de aventuras. Cuando llega el momento en que una mascota fallece, la forma en que las personas atraviesan el duelo puede variar mucho. Mientras que los adultos quizás ya han enfrentado la muerte en el pasado, muchos niños pueden tener su primera experiencia con la muerte cuando fallece la mascota de la familia. Entonces, ¿cómo pueden los adultos ayudar a los niños a sobrellevar la pérdida de una mascota?
Prepara su mente
Muchas mascotas mayores terminan dejando a sus familias a través de la eutanasia. A menudo conocida como "dormirlo" o "sacrificarlo", este concepto puede ser muy difícil de entender para los niños. Para un adulto es fácil comprender las necesidades de un animal envejecido cuya vida diaria es tan difícil que la eutanasia es la mejor opción.
Para los niños, en cambio, asimilar el concepto de eutanasia es diferente. Los padres deben tomarse el tiempo de preparar a sus hijos para lo que sucederá en el proceso de la eutanasia. Esto no significa compartir con ellos los detalles del procedimiento, sino utilizar un lenguaje apropiado para su edad que transmita el carácter definitivo de la eutanasia.
Sé considerado con sus emociones y su nivel de madurez, pero asegúrate de dejarles claro que este paso es definitivo. Su querida mascota no va a despertar ni va a volver, y si eso no queda claro puede generar confusión en los niños.
Presta atención a las señales de duelo
Una vez que los niños han sido preparados para la pérdida de su mascota y se han despedido de ella por última vez, es importante estar atentos a posibles señales de duelo. El hecho de que se les haya explicado el proceso no significa que vayan a asimilar fácilmente la pérdida y manejar el duelo sin dificultad. A corto plazo, es esperable que muestren tristeza, mal comportamiento o un estado de ánimo apagado en general.
Lo que los padres realmente deben observar son las señales de duelo a largo plazo. El duelo prolongado variará según la edad del niño y el nivel de apego que tenía hacia la mascota, pero algunas de las señales a tener en cuenta incluyen:
· Ya no muestra interés en sus actividades habituales
· Se aísla de amigos y familiares
· Regresión, especialmente en relación con el control de esfínteres y mojar la cama
· Pesadillas
· Miedo a dormir
· Obsesión excesiva con la muerte
Los padres que noten estas señales en sus hijos deben actuar rápidamente para ayudarlos a sobrellevar la situación de una manera más saludable. Los psicólogos escolares, los sacerdotes o religiosos, y los orientadores son excelentes fuentes de apoyo para ayudar a los niños a desarrollar mejores mecanismos para afrontar el duelo.
Con el tiempo llega la sanación
El mayor error que pueden cometer los adultos es minimizar el vínculo que un niño tenía con su mascota. Ayúdalos a recordar a su mascota perdida con cariño y refuerza el valor del lazo entre humanos y animales que compartieron mientras la mascota fue parte de la familia. Además, ten cuidado de no adoptar una nueva mascota demasiado pronto.
Introducir una nueva mascota en la familia puede hacer que el niño sienta que su antigua mascota está siendo reemplazada. Esto puede llevar a la indiferencia o incluso al maltrato hacia la nueva mascota. No te apresures a tomar ninguna decisión sobre una nueva mascota hasta que los niños hayan tenido tiempo de sanar. Cuando llegue el momento, los adultos deben incluir a los niños en la decisión, dejando claro que esta nueva mascota no es un reemplazo.
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