Las puertas para perros pueden ser una gran incorporación al hogar de cualquier dueño de mascotas. La clave para sacarle el máximo partido a la puerta de tu perro es elegir la más adecuada para tu mascota y enseñarle a usarla correctamente.
A la hora de elegir la puerta para perros adecuada, ten en cuenta lo siguiente:
La altura y el ancho de tu perro
Usando cualquier puerta de tu casa, ábrela hasta el ancho mínimo necesario para que tu perro pase cómodamente. Esa distancia más un par de centímetros extra debería determinar el ancho de la puerta para perros que compres. También es importante tener en cuenta la altura de tu perro, midiendo la distancia desde el punto más alto de sus hombros hasta el suelo. La altura de la puerta para perros debe ser al menos cinco centímetros mayor que la altura de tu perro. Con las medidas correctas, puedes asegurarte de que tu perro pase por la puerta sin rozarla al cruzar. ¡Lo último que quieres es instalar una puerta por la que tu perro ni siquiera pueda pasar!
Nota: Si tu perro es un cachorro, es mejor esperar a que alcance su tamaño adulto antes de instalar la puerta; de lo contrario, corres el riesgo de calcular mal las medidas.
Dónde vas a instalar la puerta para tu perro
Existen muchos tipos de puertas para perros: algunas están diseñadas para puertas corredizas de vidrio y otras no van en puertas, ¡sino en paredes de estuco o ladrillo! También vienen en diferentes materiales, como plástico y aluminio.
Condiciones climáticas extremas
Si vives en una zona donde hace mucho frío o mucho calor, quizás debas considerar una puerta para perros con múltiples solapas diseñadas para proteger tu hogar de las temperaturas exteriores. Este tipo de puertas son energéticamente eficientes y cuentan con sellos herméticos contra la intemperie.
Instalación
No todos somos manitas, y aunque instalar una puerta para perros no es precisamente el proyecto más complicado del mundo, también existen las llamadas puertas para perros instantáneas. Este tipo de puertas se parecen más a paneles y simplemente se deslizan en el riel de tu puerta corrediza. ¡Sin complicaciones!
Los inconvenientes
Muchas personas temen que tener una puerta para perros permita que otros animales o intrusos entren en su hogar. Algunos tampoco quieren que su perro salga al exterior cuando no están en casa, ya sea porque temen que destruya el jardín, se escape o quizás sea atacado por un animal salvaje. Estas preocupaciones son válidas dependiendo del lugar donde vivas, pero por suerte existen muchas puertas para perros con mecanismos de cierre que te permiten controlar cuándo puede salir tu perro. Y aún más avanzadas, algunas puertas para perros utilizan tecnología de acceso que solo permite pasar a las mascotas que llevan una etiqueta de identificación especial. Aunque este tipo de puertas son más caras, puede que valga la pena la inversión si eso te da más tranquilidad.
Ahora que has elegido la puerta adecuada para tu perro y la has instalado, el siguiente paso es enseñarle a usarla. Como seguramente imaginas, la mejor manera de hacerlo es atraer a tu perro a través de la puerta con una golosina y elogiarlo cada vez que la cruce.
Asegúrate de nunca asustar a tu mascota gritándole, regañándola o empujándola por la puerta. No querrás que tu perro asocie la puerta con el miedo, ya que eso dificultará mucho el entrenamiento.
Para los perros que necesitan un poco más de ayuda, puedes intentar mantener la solapa completamente abierta o incluso quitarla. Ve cerrándola poco a poco hasta que el perro se dé cuenta de que necesita empujar con el hocico para llegar a su golosina y premio.
Algunas solapas electrónicas emiten sonidos que podrían asustar a tu perro. En ese caso, puedes desactivar la parte electrónica para que se acostumbre primero a la solapa en general.
¿Crees que estás listo para instalar una puerta para perros? Empieza aquí tu búsqueda de la ideal.
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