Según etólogos e investigadores, los gatos sufren estrés y ven agravada su ansiedad porque sus dueños esperan que se comporten como perros. Los gatos que muestran signos de estrés y ansiedad están siendo acariciados y abrazados, lo que provoca aún más estrés y una tendencia a reaccionar de forma exagerada ante las cosas. Ser sostenido o acariciado durante demasiado tiempo puede resultar muy estresante para algunos gatos. Los dueños de gatos deben entender que no son pequeños humanos peludos, por lo que lo que nos reconforta a nosotros como seres sociales nonecesariamente los reconfortará a ellos. Se recomienda no acariciar ni abrazar en exceso a un gato que muestre señales de estrés, ya que puede empeorar la situación.
Los dueños de gatos deben comprender a sus compañeros felinos y reconocer los comportamientos de estrés y ansiedad. Un gato que pasa mucho tiempo escondiéndose —debajo de los muebles, en lugares muy altos de la habitación o encima de los armarios— suele ser una señal de estrés. Esto se debe a que el gato tiene que buscar constantemente una posición segura y defensiva antes de poder sentirse cómodo.
Los dueños de gatos deben esforzarse por conocer mejor a sus mascotas para reconocer las exigencias que se les imponen y cómo estas se manifiestan en su salud física y mental. El espacio y la tranquilidad son a menudo lo que los gatos ansiosos necesitan, más que un abrazo o una sesión intensa de caricias. Se recomienda proporcionar siempre a tus gatos lugares de fácil acceso donde puedan esconderse y dejarles quedarse allí todo el tiempo que quieran, creando un entorno seguro hasta que su estrés desaparezca.
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