Los gatos tienen un sistema digestivo similar al de los humanos, por lo que no es de extrañar que los felinos también tengan gases. De hecho, es completamente normal que, a medida que los alimentos pasan por el tracto digestivo de tu mascota, se generen gases que finalmente son liberados por su cuerpo. Sin embargo, si crees que la flatulencia de tu gato supera lo normal, podría ser una señal de que algo no está bien. Además de ser un subproducto saludable de ciertos alimentos, los gases pueden aparecer cuando tu mascota tiene alguna enfermedad o parásitos internos. Estar atento a las funciones gastrointestinales de tu mascota te ayudará a ser un mejor dueño para ella.
Si la flatulencia de Kitty te preocupa, es posible que tenga algún problema digestivo. Para llegar a la raíz del problema, deberías llevar una muestra fecal al veterinario para que la examine en busca de parásitos. Se trata de una prueba de rutina que el veterinario debería realizar anualmente, especialmente en mascotas que salen al exterior. Si los resultados muestran que Kitty tiene algún tipo de parásito interno, solucionar su problema de gases podría ser tan sencillo como administrarle antiparasitarios de venta libre o un medicamento recetado por tu veterinario. Si la muestra fecal da negativo en parásitos, sin embargo, tendrás que investigar más a fondo para diagnosticar la causa de sus problemas estomacales.
La dieta juega un papel fundamental en la producción de gases, por lo que es importante revisar qué ha estado comiendo tu mascota si parece tener el estómago revuelto. Los cambios en su alimentación o incluso el tipo de premios que le das pueden alterar su digestión, al igual que comer algo que no debería. Intenta llevar un diario de alimentación para identificar qué alimentos podrían estar causándole molestias estomacales y gases. También puedes trabajar con tu veterinario para probar dietas especiales que eliminen ciertos alimentos conocidos por provocar gases en los gatos, como el trigo, el maíz, la soja o la fibra en cantidades elevadas, así como los lácteos.
Antes de alarmarte por los gases excesivos de tu gato, toma medidas para mejorar su dieta. Aliméntalo con un alimento de alta calidad y evita cambios innecesarios en su alimentación. También puedes probar a darle probióticos para promover una buena salud intestinal. Evita darle leche u otros alimentos que contengan lactosa a Kitty, y llévalo al veterinario para revisiones periódicas con el fin de detectar cualquier problema intestinal en sus etapas iniciales.