Gatos y bebés viviendo bajo el mismo techo

August 9, 2014 • jaime

Gatos y bebés viviendo bajo el mismo techo
Cuando se trata de gatos y bebés, hay muchas opiniones. Lo cierto es que también existen muchas variables. Por ejemplo, a veces influye quién llega primero al hogar: el gato o el bebé. La edad del gato puede influir en la relación entre el gato y el bebé y, por supuesto, también el temperamento general del animal. La presentación de cualquier animal a un niño pequeño debe ir siempre acompañada de supervisión adulta en todo momento. Si estás pensando en la vida con un bebé y un gato, la siguiente información puede ayudarte a gestionar esa convivencia.
 
Entender los riesgos
El temor más común asociado a los gatos y los bebés es que el gato pueda asfixiar al bebé si se le permite acceder a su cuna. Afortunadamente, esto no ocurre con frecuencia, y apenas se han reportado casos al respecto. Sin embargo, lo cierto es que no es higiénico que un gato duerma con un bebé, y un gato que quiera acurrucarse junto a un bebé podría, en teoría, arrimarse demasiado a la cara del pequeño. Aun así, parece que los gatos no representan más riesgo para un bebé que un perro o incluso otro hermano pequeño.
 
Reducir los riesgos
La forma principal de reducir cualquier riesgo de que un gato pueda hacerle daño a un bebé es mantener a ambos bajo supervisión adulta e impedir que el gato duerma en la habitación del bebé. Muchos padres, especialmente cuando su bebé acaba de nacer, compran redes para la cuna del bebé para evitar que los gatos salten dentro de ella. Para los gatos más inquietos, pueden ser útiles otras medidas. Por ejemplo, los padres podrían quitar la puerta del dormitorio del bebé y reemplazarla por una puerta de mosquitera. Esto permite a los padres escuchar al bebé mientras se mantiene una barrera para el gato. Además, los padres pueden mantener las uñas del gato recortadas; aunque es poco frecuente que los gatos arañen a los bebés.
 
Si tu bebé está llegando a la etapa del gateo, asegúrate de mantener la comida, el agua y la caja de arena del gato fuera del alcance del bebé. Es posible que a tu gato no le guste que los dedos del bebé hurgueen en su comida, y la bandeja de arena es, por supuesto, completamente antihigiénica y debe mantenerse fuera del alcance del bebé.
 
Otros riesgos
Los padres deben estar muy atentos a sus gatos, especialmente si son gatos de exterior. No es higiénico que los gatos traigan presas del exterior y las dejen en lugares donde los bebés gatean. Por otro lado, los gatos de interior que están limpios, sin pulgas y desparasitados representan menos riesgos para los niños pequeños. Además, los padres deben elegir productos para el cuidado del gato que sean seguros para los bebés. Manteniendo a tu gato sano y con revisiones veterinarias regulares, puedes reducir los riesgos tanto para tu gato como para tu bebé.
 
Los gatos y los bebés pueden convivir de forma muy feliz, y muchos bebés quedan encantados con las travesuras de sus amigos felinos. Además, los niños que viven con mascotas durante su primer año de vida tienen menos probabilidades de desarrollar alergias a los animales. Si tienes alguna otra preocupación sobre los gatos y tu bebé, habla con tu médico y con tu veterinario.

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