Colitis y EII en Gatos

July 18, 2014 • jaime

Colitis y EII en Gatos
Cuando se trata del cuerpo humano, muchas personas están en sintonía con los mensajes que su cuerpo les envía. Los problemas de estreñimiento o diarrea pueden ser tan simples como una comida que no sentó bien, o tan complicados como un cáncer u otras afecciones intestinales crónicas. Los dueños de mascotas deben estar atentos a estos mismos problemas en sus animales. Los gatos no son inmunes a los trastornos intestinales y, si no se tratan a tiempo, un problema sencillo puede convertirse en algo mucho más grave.
 
Problemas intestinales en los gatos
Hay tres problemas intestinales comunes que afectan a los gatos: diarrea crónica, vómitos esporádicos y malabsorción. En conjunto, estos tres problemas se consideran enfermedad inflamatoria intestinal o síndrome del intestino irritable (EII). Identificar la EII en los gatos puede ser difícil. Algunos gatos pueden mostrar signos de EII en un patrón cíclico en el que la gravedad de los síntomas va y viene, mientras que otros la padecen de forma constante.
 
La EII en los gatos
Todos los problemas de EII en los gatos son el resultado de reacciones en el sistema gastrointestinal del cuerpo. La reacción puede deberse a la interacción con alimentos, bacterias o parásitos del entorno. Por ejemplo, durante los meses de verano, tu gato podría entrar en contacto con parásitos o bacterias más prevalentes en esa época, lo que podría desencadenar un episodio de EII.
 
Cuando la reacción a estos problemas se descontrola, una gran cantidad de células inflamatorias en el cuerpo del gato comienzan a acumularse a lo largo del tracto gastrointestinal y alteran la digestión y la absorción de los alimentos. Es importante detectar la EII en un gato porque no tiene cura. Una vez que la EII aparece en un gato, solo se puede controlar a partir de ese momento.
 
El tratamiento de la EII en los gatos suele consistir en un enfoque combinado que incluye fármacos inmunosupresores y un cambio en la dieta.
 
Colitis en los gatos
Si la EII no se trata en un gato, puede derivar en una afección más grave conocida como colitis. Esta enfermedad es una inflamación del colon o intestino grueso. Al igual que las distintas formas de EII, la colitis puede ser aguda o crónica. La colitis puede tener varias causas, entre ellas una EII que pasa desapercibida.
 
La colitis tiene un impacto significativo en las deposiciones de tu gato. Los gatos que padecen esta enfermedad suelen tener sangre roja y fresca en las heces. La presencia de moco en las heces, el esfuerzo al defecar y la necesidad más frecuente de usar el arenero son posibles señales de colitis. La colitis aguda a veces se manifiesta como poco más que diarrea. La colitis crónica puede ser más fácil de detectar, ya que el gato puede tener poco apetito, pérdida de peso y letargo. En muchos casos, cuando se notan los síntomas crónicos en el gato, este ya lleva sufriendo un tiempo.
 
La EII no es la única causa de la colitis, por lo que diagnosticarla y tratarla requiere la experiencia y las pruebas de un veterinario. Necesitarás la confirmación de tu veterinario de que tu gato sufre colitis como consecuencia de la EII. Solo identificando de forma definitiva la colitis como el problema de tu gato (y la EII como la causa raíz) podrá tu veterinario ofrecer un tratamiento que mejore la salud de tu gato.