En ocasiones, los comportamientos asociados a la ansiedad por separación pueden corregirse mediante el entrenamiento. El entrenamiento no se centra en frenar estos comportamientos, sino en aliviar la ansiedad por separación del perro cuando te vas. El entrenamiento puede resumirse en dos palabras: sal con frecuencia. Comienza el entrenamiento saliendo unos pocos minutos. Antes de irte, sigue la misma rutina que tendrías si salieras a trabajar o a hacer recados. Esto incluye recoger tus llaves, bolso, teléfono, cartera y todo lo que sueles llevar contigo al salir de casa. Después de cruzar la puerta, mantente en silencio, fuera de la vista y cerca del hogar. La primera vez que intentes este entrenamiento, quédate fuera unos cinco minutos antes de volver a entrar. Es importante esperar a que el perro esté tranquilo antes de entrar. Continúa haciendo esto y ve aumentando el tiempo cada vez que lo intentes. Esto ayuda al perro a entender que no lo has abandonado para siempre.
Si bien el entrenamiento puede ayudar a aliviar la ansiedad por separación en algunos perros, otros tienen casos mucho más severos. Si el entrenamiento no ha aliviado la ansiedad por separación de tu perro, habla con tu veterinario. Existen medicamentos que pueden ayudar a los perros a manejar su ansiedad por separación. Aunque esto puede parecer un paso extremo para algunos, para otros es fundamental. Medicar a un perro con un ansiolítico puede ayudar a mantenerlo tranquilo mientras no estás y evitar que se lastime. Una vez que el perro esté correctamente medicado, el entrenamiento descrito anteriormente debe incorporarse al plan para ayudar a aliviar aún más su ansiedad por separación.
Lo más importante es saber que no existe una respuesta única cuando se trata de aliviar la ansiedad por separación. La ansiedad por separación es diferente en cada perro, por lo que es importante ser flexible a la hora de encontrar una solución. No dudes en hablar con tu veterinario, ya que puede tener otras sugerencias útiles.