Los perros se comunican de forma natural mediante el lenguaje corporal, pero también son capaces de aprender palabras y comandos. Así es como Fido domina el idioma.
Cuando quieres enseñarle un nuevo truco a tu perro, lo más probable es que uses una orden verbal como “siéntate” o “quieto.” Aunque las palabras nos resultan fáciles a nosotros, nuestros compañeros caninos suelen entender mejor las señales visuales e incluso el tono de nuestra voz, por lo que un enfoque mixto de aprendizaje es el más eficaz para Fido.
Un estudio publicado en Psychology Today descubrió que los perros utilizan su agudo sentido del oído para distinguir entre palabras que representan comandos, objetos y elogios. Al medir los patrones cerebrales de los perros, los investigadores encontraron que las palabras desconocidas activaban más la corteza auditiva que los comandos que el perro ya conoce, lo que significa que nuestros amigos de cuatro patas prestan más atención a las palabras nuevas. Esto les permite esforzarse más para descifrar qué significan estas combinaciones de sonidos desconocidas, lo que probablemente ayuda a tu mascota mientras trabaja para entender una nueva palabra o frase. Como ya ha aprendido que ciertos sonidos representan ciertas cosas, entiende que los sonidos nuevos pueden representar objetos o comandos nuevos. Conocido como «agudización», este fenómeno ayuda a tu mascota a asociar la palabra con su significado y, con el tiempo, a aprender nuevas frases.
Los perros evolucionaron junto a las personas y tienen un gran deseo de complacer a los miembros de su familia humana, por lo que pueden estar muy motivados para aprender las palabras que usamos con más frecuencia. Sin embargo, cada conexión auditiva requiere práctica. Si quieres ampliar el vocabulario de tu mascota, empieza por asegurarte de que todos los miembros de tu hogar usen la misma palabra para el mismo comando u objeto. Por ejemplo, si tú dices “quieto” pero tu pareja dice “espera,” solo se ralentizará el proceso de aprendizaje mientras tu mascota intenta dominar ese nuevo comando. Las palabras cortas son más fáciles de aprender que las largas, así que intenta usar comandos de una o dos sílabas cuando sea posible. Como los perros se comunican de forma natural con su lenguaje corporal, puede ser útil acompañar un nuevo comando con una señal visual, como un gesto con la mano o un movimiento de cabeza. Asegúrate de mantener la consistencia en estos gestos también. Los perros son muy sensibles a nuestra energía, así que presta atención a tu lenguaje corporal y a cómo se corresponde con la palabra que estás intentando enseñarle. Anímate a elogiarlo con entusiasmo cuando reconozca correctamente una nueva palabra o comando. La comida es un lenguaje que todos entendemos, así que usa premios como refuerzo positivo también. Con un poco de práctica y un entrenamiento constante, puedes ayudar a tu amigo de cuatro patas a ampliar su vocabulario y su repertorio de trucos.