Los gatos sudan a través de sus patas, por lo que puede ser difícil detectar cuándo un gato está pasando demasiado calor. Es posible que notes que se acicalan mucho más de lo habitual, porque la saliva que se deposita en su pelaje, al secarse y evaporarse, les ayuda a refrescarse. Si la temperatura interior alcanza los 90 grados (F), tu gato comenzará a jadear, lo cual es una señal inequívoca de que realmente está sintiendo el calor.
Lo mejor que puedes hacer por tu gato cuando hace mucho calor es asegurarte de que tenga un suministro constante de agua fría y fresca, y de que haya muchos lugares con sombra donde pueda descansar. Además, hay otros métodos que puedes adoptar para ayudar a mantener a tu minino fresquito.
Consejos para mantener a los gatos frescos
- Envuelve una bolsa de guisantes congelados o hielo en una toalla y colócala en algún lugar donde tu gato pueda tumbarse encima. Los guisantes y el hielo se mueven y resultan bastante cómodos para tu gato.
- Coloca una bandeja con hielo delante de un ventilador y deja que sople en dirección a tu gato, proporcionando un aire fresco y reconfortante.
- Humedece unas toallas para que tu gato pueda tumbarse sobre ellas.
- Si tienes un gato de pelo largo, llévalo a que le hagan un corte de pelo adecuado para el verano, especialmente en la zona del vientre, para que pueda refrescarse tumbándose en el suelo de baldosas.
- Frota a tu gato con las manos mojadas o con toallitas de papel húmedas.
- Cepíllalo con regularidad para eliminar los cúmulos de pelo. El cepillado también ayuda a mantenerlos frescos.
- Prepara una mezcla de alcohol y agua con la que puedas frotarlos.
- Deja que tu gato permanezca unos minutos en 2 pulgadas de agua fría, ¡aunque puede que al principio no le haga mucha gracia!
- Mantén a tu gato tranquilo y evita que haga demasiado esfuerzo.
- Compra una fuente de agua automática o, al menos, coloca varios tazones de agua fresca y fría dentro y fuera de tu hogar.
- Organiza un juego haciendo que tu gato persiga cubitos de hielo por el suelo, ¡divertido y refrescante a la vez!
- En algunos casos, los gatos que sufren de exceso de calor pueden negarse a beber agua, lo que empeora considerablemente los síntomas de deshidratación. Es muy importante que tu gato mantenga una buena hidratación, por lo que puede que tengas que intervenir. Para ello, llena un cuentagotas o una jeringa con agua y deja caer un par de gotas en la comisura de la boca de tu gato. NO introduzcas el agua a presión porque podrías provocarle asfixia o hacer que el agua llegue a sus pulmones.
Una mención especial va dirigida a los dueños de gatos blancos, ya que son los que más riesgo tienen de sufrir quemaduras solares y potencialmente desarrollar cáncer de piel, especialmente en las orejas y la nariz. Si tienes un gato blanco, mantenlo alejado del sol en la medida de lo posible y aplícale protector solar en las zonas más vulnerables. Puedes consultar a tu veterinario para que te recomiende un protector solar apto para gatos.
Más que calor: el golpe de calor
La temperatura de tu gato debe estar entre 100,5 y 102,5 grados (F). Para comprobarlo tendrías que usar un termómetro rectal o de oído, ya que es la única forma de hacerlo. Si tu gato se recalienta en exceso, podría correr el riesgo de sufrir un golpe de calor...
El golpe de calor es una fiebre provocada por el fallo del sistema normal de regulación de la temperatura corporal al estar expuesto a temperaturas extremadamente altas. Puede tener efectos devastadores, incluida la disfunción de órganos, así que si sospechas que tu minino está más que simplemente acalorado, llévalo al veterinario para recibir atención inmediata y que puedan regular su temperatura corporal y administrarle suero intravenoso.
Signos y síntomas del golpe de calor:- Deshidratación
- Jadeo
- Salivación excesiva
- Dificultad respiratoria / hiperventilación
- Convulsiones
- Congestión de las membranas mucosas
- Arritmias cardíacas
- Estado de aturdimiento
- Coma
- Vómitos o diarrea con sangre
- Ansiedad o deambulación
- Letargo
- Encías de color rojo oscuro
Nota: Si tu mascota ha sufrido un golpe de calor en una ocasión, es posible que sea más susceptible de volver a padecerlo.
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