En lugar de exponer a tu peludo amigo a estos peligrosos riesgos, es una buena idea que todos los dueños aprendan a cepillar los dientes de su gato. Las opiniones de los expertos varían, pero algunos veterinarios recomiendan prestarle atención dental a tu gato con la frecuencia de una vez a la semana o incluso todos los días. La mayoría de los dueños de gatos que nunca han intentado cepillar los dientes de su gatito evitan hacerlo por miedo a hacerle daño a su mascota o a hacerse daño ellos mismos. Siempre que vayas acostumbrando a tu gato al proceso poco a poco, es probable que descubras que no es tan difícil como podrías pensar.
El primer paso para que tu gatito se sienta cómodo con la idea del cepillado es acostumbrarlo a que metas los dedos en su boca. Empieza mojando tu dedo en algo que a tu gato le encante (el jugo de atún o el caldo de pollo son excelentes opciones) y deja que tu gatito lama el líquido de tu dedo. Una vez que hayas repetido este proceso varias veces, intenta pasar a frotar los dientes de tu gato con un trozo de gasa empapada en caldo.
Al principio, procura ser demasiado suave hasta que sepas cómo va a reaccionar tu peludo amigo al cepillado. Simplemente frota la parte delantera y trasera de cada diente, como lo haces en tu propia rutina diaria. Recuerda que los dientes traseros del gato son los que probablemente necesitan más atención, así que empieza por ellos. Elogia a tu gato durante todo el proceso y prepárate para recompensarle con un delicioso premio al final.
Como muchos otros procedimientos de cuidado de gatos, probablemente pasará un tiempo antes de que tu mascota se acostumbre a que le cepillen los dientes. Siempre que tengas paciencia y no te rindas, con el tiempo podrás enseñar a tu gato a portarse bien durante este proceso, y quizás hasta disfrutarlo.
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