Para tratar la conjuntivitis, primero debes aprender a identificarla. Los signos más evidentes son la secreción acuosa y el enrojecimiento del ojo (aunque ambos ojos pueden estar rojos). Algunos gatos también entornan los ojos, manteniendo el ojo irritado parcialmente cerrado. Si la conjuntivitis es particularmente grave, también podrías notar que tu gato se rasca el ojo debido al picor. Sin embargo, si parece que el ojo de tu gato duele en lugar de simplemente picar, deberías considerar otros problemas oculares (como el glaucoma).
Si sospechas que tu mascota tiene conjuntivitis, nunca debe dejarse sin tratar, ya que la enfermedad puede eventualmente causar pérdida de visión en el gato. Los casos leves de conjuntivitis suelen presentarse con un ojo ligeramente rosado e hinchado, y los alérgenos o irritantes (como el polen, las plantas o el polvo) suelen causar estas irritaciones oculares. Si tu gato tiene conjuntivitis leve, puedes tratarla con un producto de venta libre destinado al uso humano en primera instancia. Específicamente, deberías buscar algo como lágrimas artificiales, pero deberías pedir cita con tu veterinario si el ojo no mejora en un día.
Si tu gato tiene un caso más pronunciado de conjuntivitis con enrojecimiento intenso, picor y abundante secreción, es prudente acudir al veterinario de inmediato. A veces, la conjuntivitis está relacionada con una infección más grave como la chlamydophila o con una infestación de gusanos oculares. Tu veterinario puede realizar pruebas para confirmar cualquier enfermedad subyacente.
Cuando la conjuntivitis afecta a ambos ojos al mismo tiempo, la causa suele ser viral. Si resulta que una infección viral ha causado los problemas oculares de tu gato, tu veterinario puede ofrecer medicamentos antivirales. Esta opción es especialmente importante si tu gato tiene herpesvirus y vive en un hogar con varios gatos, ya que otros animales pueden infectarse.
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