Los ataques sorpresa a los pies ocurren cuando los gatos no tienen muy claro dónde terminan sus juguetes y dónde empiezan las personas. Todo esto se reduce a la socialización, lo que ayuda a explicar por qué los gatitos son especialmente traviesos cuando se trata de abalanzarse sobre los pies. Con frecuencia, los felinos jóvenes no han aprendido a controlar su energía ni a diferenciar entre un «objeto de juego» y una «persona». Aunque el juego brusco es importante para que los gatitos desarrollen la coordinación física y las habilidades para resolver problemas, los humanos pueden malinterpretar su acecho, persecución, saltos, manotazos y mordiscos como agresividad.
Saber qué está bien atacar durante el juego y qué no depende de la socialización de tu minino, por lo que es importante establecer límites claros para tu mascota desde pequeña. Si tu mascota se abalanza sobre tus pies debajo de las sábanas, ofrécele un juguete en su lugar. Si te ataca en las escaleras, intenta llevar algunos juguetes para tirarlos y redirigir su atención. Cuando juegue con los juguetes en vez de con tus dedos, felicita a tu gato. Aunque castigar a un felino no funciona, los «tiempos fuera» sí: cada vez que tu mascota juegue demasiado brusco, termina el juego saliendo de la habitación. No lo cojas en brazos, ya que esto puede fomentar más mordiscos o arañazos durante el juego.
Por supuesto, hay ocasiones en las que el juego brusco de un gato es en realidad agresividad. Puede ser difícil distinguir entre ambas situaciones, pero observar el lenguaje corporal de tu gato puede ayudarte a descifrar si está siendo sociable o buscando pelea. Los gatos que juegan suelen estar en silencio y adoptan comportamientos como el salto lateral. Durante los encuentros agresivos, en cambio, los gatos tienden a gruñir y sisear. Los gatos nerviosos, ansiosos o asustadizos son más propensos a la agresividad, y un especialista en comportamiento animal puede ayudar a abordar estos problemas.