Cómo evitar que los gatos ataquen tus pies

August 18, 2017 • lucy

Cómo evitar que los gatos ataquen tus pies
Cuando arrastramos los pies con chancletas o zapatos con cordones que rebotan, nuestros pies pueden parecerle una presa a los gatos. Lo mismo ocurre cuando tenemos los dedos bajo una manta, envueltos en calcetines o incluso cuando andamos descalzos. Aunque no puedes frenar los instintos depredadores de tu gato, sí puedes redirigirlos, ofreciéndole a tu minino formas aceptables de liberar energía sin atacar tus pies.
 
Los ataques sorpresa a los pies ocurren cuando los gatos no tienen muy claro dónde terminan sus juguetes y dónde empiezan las personas. Todo esto se reduce a la socialización, lo que ayuda a explicar por qué los gatitos son especialmente traviesos cuando se trata de abalanzarse sobre los pies. Con frecuencia, los felinos jóvenes no han aprendido a controlar su energía ni a diferenciar entre un «objeto de juego» y una «persona». Aunque el juego brusco es importante para que los gatitos desarrollen la coordinación física y las habilidades para resolver problemas, los humanos pueden malinterpretar su acecho, persecución, saltos, manotazos y mordiscos como agresividad.
 
Saber qué está bien atacar durante el juego y qué no depende de la socialización de tu minino, por lo que es importante establecer límites claros para tu mascota desde pequeña. Si tu mascota se abalanza sobre tus pies debajo de las sábanas, ofrécele un juguete en su lugar. Si te ataca en las escaleras, intenta llevar algunos juguetes para tirarlos y redirigir su atención. Cuando juegue con los juguetes en vez de con tus dedos, felicita a tu gato. Aunque castigar a un felino no funciona, los «tiempos fuera» sí: cada vez que tu mascota juegue demasiado brusco, termina el juego saliendo de la habitación. No lo cojas en brazos, ya que esto puede fomentar más mordiscos o arañazos durante el juego.
 
Además de establecer límites, ayudar a tu gato a expresar sus instintos depredadores de forma positiva puede cansarlo y reducir su deseo de acechar tus pies. Jugar con tu gato usando una caña de pescar u otro juguete no solo le ayuda a liberar el exceso de energía, sino que también refuerza el vínculo entre vosotros. Ofrécele a tu gato una variedad de juguetes y dales con frecuencia objetos nuevos para explorar, como bolsas de papel o cajas de cartón. Incluso puedes construir un recinto exterior para tu gato o considerar adoptar un segundo gato como compañero de juegos para mantener a tu mascota estimulada tanto mental como físicamente. Eso sí, recuerda nunca dejar que tu mascota golpee tus pies, manos u otras partes del cuerpo durante el juego, ya que esto envía mensajes contradictorios.
 
Por supuesto, hay ocasiones en las que el juego brusco de un gato es en realidad agresividad. Puede ser difícil distinguir entre ambas situaciones, pero observar el lenguaje corporal de tu gato puede ayudarte a descifrar si está siendo sociable o buscando pelea. Los gatos que juegan suelen estar en silencio y adoptan comportamientos como el salto lateral. Durante los encuentros agresivos, en cambio, los gatos tienden a gruñir y sisear. Los gatos nerviosos, ansiosos o asustadizos son más propensos a la agresividad, y un especialista en comportamiento animal puede ayudar a abordar estos problemas.