Por mucho que pueda sorprenderte, todos los gatos tienen una razón cuando muerden. Ya sea como reacción al dolor o simplemente para decirte que los dejes en paz, tu gato intenta comunicarse a través de sus mordiscos, y descubrir la causa subyacente es clave para resolver el enigma masticador de tu minino.
Los gatitos muerden como parte del juego brusco, que les enseña a cazar y a protegerse cuando son adultos. Sin embargo, animar a tu gato ya adulto a seguir con este tipo de juego no te traerá nada bueno. Los gatos —especialmente los domésticos que se sienten solos o poco estimulados— pueden volverse juguetones y agresivos para aliviar el aburrimiento y quemar el exceso de energía. Tu gato también puede mordisquearte para llamar tu atención, así que la próxima vez fíjate si intenta llevarte hacia algún lugar o maúlla justo después de morderte: puede estar intentando decirte que le des de comer, que lo dejes salir o que limpies su arenero. Si, en cambio, tu gato muerde sin dar marcha atrás ni mostrar ningún comportamiento juguetón o cariñoso después, probablemente esté intentando imponer su dominancia. Otras razones para morder incluyen la sobreestimulación; el miedo o la ansiedad cuando perros, niños u otras perturbaciones entran en el hogar; o el dolor provocado por alguna dolencia, como artritis o una muela infectada.
Una vez que estés seguro de que tu gato no muerde por dolor a causa de una enfermedad o lesión, puedes empezar a trabajar para cambiar su comportamiento. Si los mordiscos de tu gato provienen del juego, la regla número uno es nunca usar tu mano como juguete. En su lugar, ofrécele un ratón o un pájaro atado a una cuerda y juega con él varias veces al día. Esto ayudará a quemar el exceso de energía y a combatir el aburrimiento. Sin embargo, si tu gato va a por tus manos o pies durante el juego, detén el juego de inmediato y aléjate. Tras varios intentos, debería entender que morder pone fin al juego. Si tu gato muerde cuando vas a acariciarlo, o está sacudiendo la cola, aplastando las orejas o parece agitado, te está diciendo que no lo toques en ese momento. Respeta los límites de tu mascota y no la acaricies cuando esté claramente alterado. Del mismo modo, si sabes que tu gato se sobreestimula después de cinco minutos de caricias, para a los tres para evitar que te muerda. Si nada de lo anterior describe a tu mascota, sus mordiscos pueden deberse a la ansiedad. Los gatos pueden asustarse cuando llegan personas nuevas, perros o incluso ruidos a su hogar. Si la fuente del malestar de tu minino no es temporal, como la visita de los niños del vecino, considera aliviar su tensión con un difusor de feromonas como Feliway, que libera sustancias químicas reconfortantes para ayudar a tu gato a sentirse más seguro.
Recuerda que cada gato es diferente, por lo que es importante identificar las razones propias de tu mascota para morder. Si ya has intentado solucionar el problema y aún no encuentras una razón para este comportamiento, habla con tu veterinario, quien podrá descartar enfermedades y ofrecerte sugerencias para tu amigo felino.