Antes de traer al nuevo gato, tu primera tarea debe ser elegir una habitación y reservarla para que viva allí temporalmente. Debe ser una habitación amplia y un espacio donde tú también puedas pasar mucho tiempo con la nueva mascota. Procura que no sea la misma habitación donde tu otro gato tiene su comida o su bandeja de arena. Equipa la habitación con todo lo que el nuevo gato necesitará: platos de comida y agua, una bandeja de arena y juguetes. Tu nuevo gato vivirá en esa habitación al principio, así que asegúrate de que tenga las comodidades necesarias.
Una vez que tengas a tu nueva mascota, llévala a casa y ponla directamente en su habitación. No hay prisa para hacer las presentaciones, así que lo primero será que el nuevo gato se familiarice con el espacio. Déjalo explorar, oler las cosas, muéstrale dónde están su comida y su bandeja de arena, y demás. Es posible que los gatos se olfateen a través de la puerta, lo cual es un buen comienzo para la presentación. Permitirles acostumbrarse al olor del otro es un paso inicial importante en el proceso.
El siguiente paso implica el primer contacto entre las mascotas, aunque de forma todavía controlada. Abre la puerta de la habitación unos pocos centímetros, lo suficiente para que un gato pueda asomar la punta de la nariz, pero sin permitir el paso. Los gatos deberían intentar «saludarse» entre sí y olisquearse. Puede haber algunos gruñidos, siseos o intentos de golpearse, pero eso no es un problema en este punto. Tu objetivo no es una primera impresión perfecta, sino crear las condiciones para una convivencia feliz. Algunos incidentes de hostilidad pueden formar parte del proceso sin que surjan problemas más adelante. Cierra la puerta después de unos minutos y asegúrate de darles atención individual a los gatos de ambos lados.
Finalmente, cuando todos tus gatos parezcan cómodos entre sí, puedes dejar que el nuevo ande libre por toda la casa. En los primeros días puede ser conveniente seguir separándolos cuando no haya nadie en casa o cuando estés durmiendo. Puede haber algo de conflicto en los primeros tiempos mientras los gatos establecen una nueva jerarquía social. También pueden competir por los lugares más cómodos y seguros. Sin embargo, con las presentaciones descritas anteriormente, es probable que todo vaya mucho mejor de lo que iría sin ellas.
Recuerda, no obstante, que cada gato es un individuo con su propia personalidad. Algunos pueden ser amigables y las presentaciones se completarán en pocas horas. Otros pueden mostrarse mucho más hostiles y el proceso podría llevar bastante más tiempo. Es posible que los gatos nunca lleguen a ser grandes amigos, pero mientras puedan tolerarse mutuamente, no será un problema importante. Ten en cuenta también que este consejo es mucho menos relevante para gatitos jóvenes. Por lo general, estos forman amistades rápidas gracias a que aún no han desarrollado el carácter reservado de los gatos adultos.