¿Vas a tener un nuevo perro? Cómo acostumbrar al gato de la familia

April 17, 2014 • wai

¿Vas a tener un nuevo perro? Cómo acostumbrar al gato de la familia

Llevar un nuevo perro o cachorro a casa es un momento emocionante y alegre para toda la familia, pero el recién llegado puede no ser una adición bienvenida para todos los miembros del hogar; en particular, para el gato residente. Los gatos no siempre se adaptan bien a los cambios, y cuando una nueva mascota entra en su territorio, sus niveles de estrés pueden aumentar. La buena noticia es que los gatos y los perros pueden convivir en paz e incluso llegar a ser los mejores amigos. Lo importante es asegurarse de que el gato se adapte adecuadamente al nuevo miembro de la familia. Aquí te explicamos cómo:

Dale al gato su propio espacio. Los gatos necesitan un lugar donde puedan sentirse a salvo de los factores estresantes externos. Una habitación separada a la que el nuevo perro o cachorro no pueda acceder funciona muy bien. También puedes bloquear el acceso al piso de arriba para que el gato pueda moverse libremente en un nivel diferente de la casa. Eso sí, evita aislar al gato por completo; en cambio, permite que observe al nuevo animal desde la distancia y se familiarice con su olor. 

Demuestra que el nuevo perro no es una amenaza. Deja que el gato observe tu comportamiento con el nuevo perro para demostrar que el recién llegado no representa ningún peligro. Al ver y escuchar tu interacción tranquila mientras entrenas al cachorro o simplemente convives con él, el gato asociará sentimientos positivos con el nuevo animal. Meter al nuevo perro en una jaula por las noches o cuando no estés en casa también ayuda a reducir la sensación de amenaza para el gato.

Supervisa al gato y al perro durante las primeras presentaciones. Supervisa siempre al gato y al nuevo perro mientras se conocen para evitar que alguno de los dos resulte herido. También es buena idea mantener al nuevo perro con correa durante las primeras presentaciones, para poder controlarlo si se pone demasiado alborotado o intenta perseguir al gato. Elogia y ofrece premios a ambas mascotas por su buen comportamiento.
 

 


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Mantén las rutinas del gato sin cambios. Mostrarle al gato residente que nada relacionado con él ha cambiado, a pesar de la llegada del nuevo perro, le ayuda a sentirse seguro. Mantén el mismo horario de alimentación del gato, continúa con las sesiones de juego diarias y deja que el gato pase tiempo contigo acurrucado, aunque eso implique alejarte del nuevo perro por un momento. Si tienes otras mascotas, deja que el gato pase tiempo con ellas también, lejos del nuevo cachorro.

Espera que el gato sisee. Es habitual que los gatos siseen a las nuevas mascotas. Es un mecanismo de defensa natural y una forma de mostrar su jerarquía.  Que el gato residente sisee o manotee al nuevo perro o cachorro puede ser algo positivo, ya que ayuda a evitar comportamientos negativos posteriores; la mayoría de los perros retroceden cuando un gato les da este tipo de advertencia. Asegúrate de intervenir si el perro o el gato muestran señales de agresividad.

No fuerces la relación. Obligar a un gato a aceptar a una nueva mascota antes de que esté listo puede tener el efecto contrario. Dale al gato oportunidades para acercarse cómodamente al nuevo perro y no te preocupes si el proceso es lento. Algunos gatos se adaptan rápidamente a los cambios, mientras que otros necesitan más tiempo. El gato acabará comprendiendo que el perro ha llegado para quedarse y se adaptará.

Si vas a traer un nuevo perro a casa, tómate el tiempo y el esfuerzo necesarios para que el recién llegado y el gato de la familia se adapten mutuamente. Hacerlo es clave para crear un ambiente feliz y sin estrés para tus mascotas, ¡y para ti!