En primer lugar, es importante que uses un cortaúñas específico para mascotas en lugar de uno diseñado para uso humano. Están diseñados para cortar garras más gruesas y no se desafilan tras dos o tres uñas. Encontrarás el adecuado para tu mascota en tu tienda de animales local.
Asegúrate de que tu gatito esté descansando cómodamente en tu regazo o sobre una mesa plana donde se sienta a gusto. Puedes poner una toalla o una manta sobre la mesa para darle un poco más de estabilidad y evitar que resbale.
La forma correcta de cortar la uña es sostener el cortaúñas en posición vertical, cortando de arriba hacia abajo, no de lado a lado. Esto evita que la uña se parta o se deshilache y, en general, se considera más cómodo para el gato.
A continuación, sujeta una pata con una mano y presiona suavemente el almohadilla del dedo para extender la garra. Coloca el cortaúñas con cuidado sobre la uña evitando el tejido rosado del interior. Apunta a la punta afilada para evitar que sangre.
Repite el proceso con el resto de las garras. Si tu gato se impacienta, dale un descanso y luego vuelve a la tarea. A algunos dueños les funciona mejor cortarlas mientras su gato duerme, ya que no morderá, arañará ni se resistirá, pero haz lo que mejor funcione para ti y tu gato. Otros sugieren poner una toalla ligera sobre la cara del gato para que no vea cómo le cortas las garras.
Sin embargo, si ninguno de estos métodos te funciona, no hay nada de malo en pedir ayuda a un profesional; al fin y al cabo, para eso están.
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