Si tu gato se arrastra por el suelo, significa que se siente incómodo. Otros síntomas que puedes notar junto con este comportamiento son: esfuerzo para defecar, secreciones y rascado, lamido o mordiscos alrededor del ano. Esto es causado más comúnmente por irritación, probablemente a causa de diarrea, o por impactación, que ocurre cuando los sacos se obstruyen con secreciones espesas de las glándulas. Otras posibles causas incluyen alergias, parásitos, pelo enredado y tumores.
Este comportamiento no es algo que deba ignorarse. Si ocurre con frecuencia, deberías pedir una cita con tu veterinario lo antes posible. Cuando los sacos anales permanecen sin vaciarse, puede producirse una impactación que derive en un absceso y/o rotura, causándole a tu gato un gran dolor. Cuando llevas a tu gato a la consulta, el veterinario vaciará los sacos manualmente siempre que sigan intactos. Si están abscesados, el veterinario los drenará y los limpiará con antibióticos.
Si tu gato tiene este problema de forma repetida, es posible que padezca un trastorno crónico de los sacos anales. En ese caso, existe la posibilidad de extirpar los sacos quirúrgicamente. También deberías hablar con tu veterinario sobre cómo vaciar los sacos anales en casa.
Los gatos son conocidos por disimular muy bien sus enfermedades, y los problemas de los sacos anales no son una excepción. Así que si notas que tu gato se arrastra por el suelo, es mejor que te alegres de que te esté diciendo que algo va mal.