Puede resultarte útil saber que la sequedad o humedad de la nariz de tu gato varía según el entorno. Cuando los gatos toman el sol o se sientan junto a ventanas con sol directo, sus narices pierden humedad, pero eso no significa que estén enfermos. Una vez que se mueven a la sombra y beben agua, sus narices suelen volver a estar húmedas. También pueden terminar con la nariz seca si pasan mucho tiempo en habitaciones mal ventiladas durante los meses de verano. En ese caso, mejorar la circulación del aire puede resolver el problema.
Sin embargo, algunos gatos aman tanto tomar el sol que se resisten a moverse a la sombra antes de sufrir una quemadura. Son especialmente propensos a pasar demasiado tiempo al sol al comienzo del verano, ya que están encantados de sentir el calor del sol por fin. En esos momentos, puedes colocar una sombrilla sobre ellos si se niegan a moverse de un lugar soleado.
La mayor parte del tiempo, no necesitas preocuparte a menos que la sequedad vaya acompañada de otros síntomas. La secreción nasal, la costra y las grietas pueden ser señales de mala salud. Además, podría haber problemas si emana un olor desagradable de la nariz de tu gato o si se produce un cambio de color. Pero recuerda, los cambios de color pueden ocurrir durante el invierno, mientras que el decoloramiento natural tiene lugar de forma gradual. Cuando llega el verano, las narices de los gatos sanos suelen recuperar su color normal.
Saber que los gatos a menudo tienen la nariz seca de forma natural puede evitar que te preocupes innecesariamente. No obstante, una nariz seca podría indicar un problema si va acompañada de otros síntomas. Además de ampollas, cambios de color, secreción nasal, costras y descamación, cuando hay enfermedad, los gatos pueden mostrar otros síntomas como vómitos, diarrea, dificultad para respirar o pérdida de apetito. Si tienes alguna duda sobre la salud de tu gato, lo mejor es consultar a un veterinario. Sin embargo, una nariz seca no suele ser motivo de preocupación.
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