Lo que comenzó como algo que hacía que la gente frunciera el ceño y se riera se ha convertido en la actividad de moda entre los más sofisticados de los exclusivos barrios de Nueva York. También se ha vuelto muy popular en Japón.

El Doga incorpora a los perros en posturas sencillas de yoga. Se realizan estiramientos y masajes suaves tanto para la mascota como para el dueño. A veces el humano y el perro interactúan directamente, o el perro se tumba en el suelo.
En la salutación al sol, o «Postura de la Pata Hacia Arriba», los dueños levantan a sus perros sobre sus patas traseras. En la «Postura de Descanso», la persona se recuesta con las piernas dobladas sobre el cuerpo del perro para relajar la columna. En «Chaturanga», los perros levantan sus patas delanteras en el aire mientras sus humanos les brindan apoyo.

Como puedes imaginar, no todos los perros se comportan perfectamente en una sala llena de otros perros y personas desconocidas. Pero las travesuras de los perros aprendiendo Doga son parte de la diversión y la relajación. Reírse es, al fin y al cabo, bueno para el alma.

El Doga se cita como otra forma, además del paseo, en que los perros animan a sus dueños a hacer ejercicio. Los practicantes suelen decir que disfrutan del ambiente más distendido de las clases de yoga. Las clases de yoga tradicional, aunque gratificantes, a veces pueden resultar demasiado serias para algunos. El Doga es una versión más alegre y desenfadada de esta disciplina.

Según los veterinarios, los perros se benefician principalmente del tiempo que pasan con sus dueños. Las clases en contacto cercano con sus amos suelen ser una experiencia relajante y enriquecedora para los perros de ciudad, que son los asistentes más habituales y que generalmente pasan mucho tiempo solos mientras sus dueños están en el trabajo.
