A pesar de todos estos síntomas preocupantes, te alegrará saber que puedes ayudar a tu perro a vivir una vida mejor y más larga con una rutina de limpieza bucal relativamente sencilla. Lo ideal es limpiar los dientes de tu perro a diario, pero prestarle atención a su boca al menos tres veces por semana ayudará a prevenir cualquier problema. Usa un cepillo de dientes suave en un ángulo de 45 grados, cepillando con un movimiento suave de arriba hacia abajo. Puedes usar pasta de dientes especial para perros, pero nunca uses pasta de dientes humana, ya que tu perro debe poder tragar cualquier producto. Además, asegúrate de llevar a tu compañero al veterinario para una revisión dental oficial al menos una vez al año.
Para los dueños que no comenzaron el cuidado dental con su cachorro o que adoptaron un perro adulto, la limpieza de dientes puede parecer un proceso abrumador. Sin embargo, con algo de tiempo y paciencia, tu perro debería acostumbrarse a que le limpien los dientes. Empieza frotando el exterior de la mejilla de tu mascota con el dedo y levantando su labio, avanzando poco a poco hacia el interior de su boca y añadiendo pasta de dientes canina. Asegúrate de colmar a tu perro de elogios para reforzar que el cepillado dental es una experiencia positiva. Si tu perro resulta ser especialmente difícil en lo que respecta a la higiene oral, no te preocupes: existen varios juguetes masticables diseñados específicamente para combatir el sarro y limpiar las encías. La dieta de tu perro también juega un papel importante en su higiene oral, así que ten en cuenta que los kibbles secos y las galletas ayudan a eliminar la placa, mientras que la comida enlatada contribuye a los problemas dentales.