Enfermedades Comunes en Perros

October 8, 2015 • petbucket

Enfermedades Comunes en Perros
Numerosas enfermedades pueden afectar a tu perro. Algunas son más graves y contagiosas, y otras se pueden prevenir, por lo que es importante que los dueños conozcan los síntomas y signos clínicos que podrían indicar que su perro padece una enfermedad común.
 
Tos de las perreras
 
Diversas infecciones bacterianas (p. ej., bordetella, parainfluenza, adenovirus) causan la tos de las perreras. Se llama así porque es frecuente entre los perros que viven en entornos de perrera, como residencias caninas y refugios de adopción. Afortunadamente, los veterinarios pueden tratarla, pero sigue siendo importante detectarla a tiempo para evitar que la tos avance y cause una enfermedad grave en el perro.
 
Los signos de que tu perro tiene tos de las perreras incluyen una tos seca y persistente, flemas, fiebre alta, estornudos, arcadas y vómitos.
 
El veterinario puede administrar una sencilla vacuna en spray nasal cada año. Muchas residencias caninas no permiten que un perro se quede con ellas a menos que haya recibido esta vacuna.
 
Dermatitis alérgica
 
La dermatitis alérgica es un trastorno de la piel causado por una reacción alérgica a las picaduras de pulgas, alimentos, el polen o los champús. Para tratar la dermatitis alérgica, es necesario identificar y eliminar la causa. Los antibióticos son necesarios para tratar las infecciones bacterianas y, en casos graves, el perro necesitará una inyección de corticosteroide.
 
Los signos de dermatitis alérgica incluyen piel seca y escamosa, picazón persistente, mordisqueo de las patas y la cola, pérdida de pelo, bultos y protuberancias en la piel, heridas abiertas y orejas con exceso de cera.
 
Es importante que un veterinario examine a tu perro si presenta alguno de estos signos para asegurarte de aplicar el tratamiento correcto.
 
Enfermedad dental
 
Los perros deben tener sus dientes limpios y revisados con la misma frecuencia que los humanos. La enfermedad dental es muy común entre los perros, especialmente en aquellos que llevan una dieta poco saludable y reciben muchos premios "malos", como "comida humana".
 
Algunos signos comunes de enfermedad dental incluyen mal aliento (halitosis), manchas en los dientes, acumulación de placa y sarro, dientes flojos o rotos, encías sangrantes y abscesos e infecciones alrededor de la boca.
 
Los dientes en proceso de descomposición pueden derivar en abscesos si se dejan sin tratar, y la infección puede entrar en el torrente sanguíneo, dando lugar a afecciones más graves, como enfermedad renal.
 
Trastornos gastrointestinales (también conocidos como trastornos GI)
 
Los perros son carroñeros por naturaleza y suelen comer cosas que no deben, lo que les provoca problemas intestinales. Sin embargo, los trastornos GI no solo ocurren cuando el perro ingiere algo en mal estado: pueden ser una reacción alérgica a su dieta habitual, una infección secundaria por bacterias o un virus, o incluso estar causados por una obstrucción. Es fundamental que un veterinario evalúe cualquier síntoma GI para descartar algo más grave.
 
Los síntomas de los trastornos GI incluyen vómitos, diarrea, estreñimiento, fiebre alta, heces con rastros de sangre, flatulencias, debilidad y letargo.
 
Si se detectan a tiempo, los síntomas GI tienen tratamiento. Puedes ayudar a prevenir los problemas intestinales asegurándote de que tu perro recibe una dieta equilibrada, con acceso a abundante agua fresca y ejercicio regular.
 
Enfermedad del tracto urinario
 
Las enfermedades del tracto urinario son extremadamente dolorosas y pueden derivar en infecciones graves. Se forman cristales o cálculos en los riñones o en la vejiga, que luego pasan al tracto urinario y causan una infección. Al igual que en los humanos, un cristal o cálculo que queda atrapado en el tracto puede provocar un dolor intenso y volverse peligroso. Los perros también pueden sufrir cistitis idiopática, lo que significa que el problema se origina por causas como el estrés.
 
Los síntomas comunes de la enfermedad del tracto urinario incluyen orinar con frecuencia o la incapacidad de orinar, esfuerzo al orinar (arqueando la espalda mientras orina), orina con sangre, vómitos y fiebre alta.
 
Las enfermedades del tracto urinario son bastante comunes y fáciles de tratar. Sin embargo, algunas obstrucciones requieren un sencillo procedimiento de extracción bajo anestesia local o general.
 
Enfermedad renal
 
Los riñones de tu mascota eliminan los residuos y toxinas de la sangre y regulan los fluidos. Los riñones pueden infectarse o enfermarse, haciendo que el perro muestre síntomas que van de leves a graves. Una infección bacteriana o viral puede causar enfermedad renal. En ocasiones, es una infección secundaria debida a una causa subyacente, como dientes en descomposición o abscesos.
 
Cuando se produce una infección renal, tu mascota puede experimentar pérdida de apetito, aumento de la sed, aumento de la frecuencia urinaria, incapacidad para orinar, fiebre alta, piel escamosa, vómitos, depresión y letargo.
 
Las enfermedades e infecciones renales son mortales si no se tratan. Consulta a tu veterinario si observas alguno de estos síntomas y trata la afección de inmediato.
 
Obesidad
 
La obesidad es uno de los problemas más frecuentes en los perros. Las causas más comunes incluyen la sobrealimentación, el exceso de mimos y la falta de ejercicio. Sin embargo, algunas condiciones médicas también pueden conducir a la obesidad, como un desequilibrio hormonal. La obesidad puede provocar debilidad en las articulaciones, diabetes y problemas cardíacos.
 
Algunos síntomas comunes de la obesidad incluyen apetito excesivo, aumento de peso notable y resistencia a hacer ejercicio.
 
Muchas clínicas veterinarias organizan clínicas de control de peso para animar a los perros a adelgazar. Estas también sirven para ayudar a los dueños a entender el problema y corregir su propio comportamiento.
 
Es importante mantener a tu perro sano para prevenir enfermedades. Asegúrate de que tu mascota recibe sus vacunas anuales, de que la desparasitas regularmente y de que la alimentas con una dieta equilibrada y abundante agua fresca. Añade ejercicio regular para garantizar que tu compañero animal lleve la mejor vida posible.