Puede ser complicado enseñarle trucos nuevos a un gato adulto, y esto es especialmente cierto cuando se trata del transportín. Una de las mejores formas de ayudar a tu gato a hacer las paces con el transportín es presentárselo desde pequeño. Sin embargo, incluso los gatos adultos pueden llegar a aceptar su jaula. En lugar de sacar el transportín únicamente para las visitas al veterinario, ayuda a tu gato a superar sus miedos dejándolo siempre a la vista y abierto. Esto le permite a Kitty explorar a su propio ritmo, entrando y saliendo del transportín cuando quiera. Añade una cama cómoda, juguetes para gatos y algunos premios para que el espacio sea lo más acogedor posible. Con el tiempo, esto ayuda a la mayoría de los felinos a superar su miedo al transportín y verlo como un refugio seguro.
Una vez que tu gato haya tenido al menos unas semanas para explorar el transportín a su propio ritmo, intenta darle de comer dentro de él. Esto refuerza las asociaciones positivas con el transportín, especialmente cuando recibe sus comidas allí cada día. Si tu gato no quiere comer dentro del transportín de inmediato, intenta colocar su plato a unos pocos centímetros de la entrada e irlo acercando poco a poco cada día. Algunos gatos son muy listos y evitarán el transportín cuando estés cerca para no quedarse encerrados, así que intenta alejarte cuando le des de comer a Kitty si se muestra reacio a entrar.
Por último, puedes ir acostumbrando gradualmente a tu mascota a ser levantado y trasladado dentro del transportín, incluso llevándolo fuera a modo de práctica antes de usarlo para una visita real al veterinario. Con algo de tiempo y paciencia, deberías poder meter a Kitty en su transportín sin ansiedad ni miedo, aunque nunca llegue a adorar ese espacio.