Enséñale a tu perro a jugar bien con los demás

July 10, 2014 • simone

Enséñale a tu perro a jugar bien con los demás
Un perro agresivo puede ser aterrador, no solo para otros perros, sino también para las personas. Además, existe el riesgo de que el perro se lastime gravemente a sí mismo o a otros si se produce una pelea. En última instancia, somos responsables del comportamiento de nuestro perro, por lo que es fundamental frenar cualquier conducta agresiva.
 
Hay muchas razones por las que los perros muestran agresividad. Por lo general, surge de la percepción de que su territorio o su «manada» (incluidos su familia humana y sus crías) está en peligro. Asimismo, la agresión puede aparecer si tu perro siente miedo, si está manifestando un comportamiento predatorio instintivo o si se muestra posesivo con un juguete, un objeto o la comida.
 
Tanto los perros machos como las hembras pueden ser violentos. Los perros que no están castrados o esterilizados tienden a ser más competitivos y, por lo tanto, más propensos a pelear.
 
Socialización
Probablemente lo hayas escuchado o leído cientos de veces, pero lo repetimos: socializar a tu perro es sumamente importante. Es la mejor manera de garantizar que lleven una vida feliz y tranquila, y que se relacionen bien con niños, adultos y otros perros. Con frecuencia, la agresividad es el resultado de una socialización deficiente e inseguridad al enfrentarse a situaciones nuevas o a personas y perros desconocidos. 
 
Debes comenzar la socialización temprano, idealmente cuando tu cachorro tenga tres semanas de edad. Los cachorros necesitan pasar tiempo con perros tranquilos y bien socializados para aprender habilidades de comunicación, confianza, comportamientos positivos y cómo jugar de manera adecuada. Las clases de obediencia y las guarderías caninas son oportunidades fantásticas para que tu cachorro conozca y se relacione con otros.
 
¿Amigo o enemigo?
Cuando los perros juegan, suelen forcejear, mordisquearse, gruñir y ladrar entre sí. Si se trata de un juego genuino y no de algo más peligroso, los perros volverán continuamente el uno hacia el otro y parecerán relajados, contentos y con el rabo meneando. 
 
Identificar el comportamiento agresivo
Necesitas ser capaz de reconocer las señales de agresividad para poder actuar antes de que tu perro tenga la oportunidad de atacar a una persona o a otro perro. El lenguaje corporal típico que muestra miedo y hostilidad incluye:
 
  • El perro se congela y se pone rígido
  • El perro adopta una postura dominante, a menudo con el peso en las patas delanteras para parecer más grande y estar listo para abalanzarse
  • Mirar directamente a los ojos del otro perro
  • Orejas erguidas y hacia adelante
  • Un ladrido de tono grave
  • Gruñidos, enseñar los dientes y resoplidos amenazantes
  • Abalanzarse hacia adelante o embestir
  • Intentar morder bruscamente
 
Frenar el comportamiento agresivo
Si notas que tu perro muestra señales de agresividad, debes disuadirlo de inmediato con un
tirón rápido de la correa y utilizar una orden de voz firme pero tranquila. Ordenarle que se siente y se quede quieto indica que no hay peligro y lo anima a relajarse. También debes mantener la calma, ya que los perros perciben tu estrés y nerviosismo.
 
Si tu perro se excita o se lanza contra otros perros o personas durante los paseos, mantén la correa corta para poder tenerlo cerca y tener control sobre él.
 
Recuerda que los perros responden mejor al refuerzo positivo, así que recompensa y elogia a tu perro cuando se comporte correctamente.
 
Cuando se produce una pelea
Si tu perro está involucrado en una pelea, nunca agarres a los perros por el collar ni metas la mano cerca de sus bocas para separarlos. Pueden redirigir su agresividad hacia ti como reacción refleja cuando se encuentran en ese estado elevado de miedo, amenaza u hostilidad. 
 
En su lugar, intenta llamar su atención o interrumpir la pelea con un ruido fuerte, como un silbato, un aplauso o una bocina de aire. Usa una manguera o un cubo para echarles agua encima o rocía un repelente como citronela en sus hocicos.
 
Si estas técnicas no funcionan, tú y el otro dueño debéis separar a los perros simultáneamente sujetando las patas traseras del perro por debajo de las caderas y levantándolas del suelo. Retroceded y, cuando estéis a una distancia segura, maniobrad para que los perros dejen de estar frente a frente.
 
¿Necesitas ayuda?
Si nada de lo que haces parece funcionar, busca la ayuda de un adiestrador profesional o de un especialista en comportamiento canino. Consulta también a tu veterinario, ya que la agresividad y la irritabilidad pueden deberse a una afección de salud subyacente o a un efecto secundario de algún medicamento que esté influyendo en el estado de ánimo, el bienestar o la lucidez de tu perro.

 

Crédito de la imagen
Crédito de la imagen destacada