Una de las mejores formas de afirmarte como líder de la manada —o «alfa»— es a través del lenguaje corporal y el tono de voz. Los perros responden bien a órdenes tranquilas y seguras, así que recuerda mantenerte erguido y firme alrededor de tu mascota. Los perros tienden a interpretar el comportamiento nervioso como una señal de que algo no va bien en la manada, y pueden intentar tomar el control si perciben que el orden está fallando. Otra clave para establecer el dominio es fijar reglas y límites claros. Por ejemplo, entrena a tu perro para que espere en la puerta y entre solo cuando le des permiso. Pídele que se siente o haga otro truco antes de recibir un premio o un juguete, y no le permitas caminar delante de ti ni tirar de la correa durante los paseos. La hora de la comida es una gran oportunidad para establecer el orden de la manada, ya que en la naturaleza los líderes comen primero. Aplica una dinámica similar con tu perro desayunando tú antes que él, y no permitas que se acerque a la mesa durante las comidas. Asegúrate de que tu mascota esté tranquila y obediente antes de recibir su comida.
Si tu perro es agresivo o dominante, recuerda empezar a afirmar tu posición alfa de manera gradual. Una demostración repentina de dominancia podría provocar un desafío y, potencialmente, desencadenar un comportamiento agresivo. Elaborar un plan y seguirlo con constancia no solo le dará a tu perro estructura y control, sino que también fortalecerá el vínculo entre mascota y dueño, demostrándole tu cariño de la manera que él mejor entiende.