¿Qué son los acrocordones?
Los acrocordones son el resultado de un crecimiento excesivo de células de la piel y tendrán el mismo color que la piel de tu mascota. Pueden aparecer en cualquier parte del cuerpo, incluidos los párpados y las orejas, y suelen encontrarse en zonas donde la piel forma pliegues.
Los acrocordones son suaves, carnosos y maleables (a diferencia de las verrugas, que son duras), y pueden tener una forma plana, redondeada, de lágrima o similar a un tallo. Generalmente miden solo unos pocos milímetros, pero pueden llegar al tamaño de una uva. Los colgajos más grandes tienen más probabilidades de golpearse, pellizcase o aplastarse, causando molestias. Por lo general, cuando se detecta un acrocordón, es señal de que pueden existir otros en el cuerpo de tu mascota o que aparecerán con el tiempo.
Como se mencionó, los acrocordones son muy comunes y pueden aparecer en cualquier raza. Aunque aún no se han determinado sus causas exactas, se cree que la herencia genética, el entorno, las infecciones, la debilidad del sistema inmunológico y las alergias influyen en su desarrollo.
Aunque los acrocordones son inofensivos y no cancerosos (benignos), se confunden con frecuencia con crecimientos cancerosos de la piel, por lo que siempre deben ser examinados por un veterinario, quien puede necesitar realizar una biopsia para determinar si el crecimiento es maligno.
Es importante revisar la piel de tu mascota con regularidad. Cuanto antes detectes cualquier crecimiento o cambio, mayores serán las posibilidades de un diagnóstico temprano y una buena recuperación.
Cuándo consultar al veterinario
Es recomendable consultar con tu veterinario ante cualquier crecimiento para determinar si se trata de un acrocordón inofensivo o algo más grave. El diagnóstico y el tratamiento tempranos son fundamentales para prevenir con éxito la propagación de tumores y cánceres.
Programa una consulta con tu veterinario de inmediato si se da alguna de las siguientes situaciones:
- Acrocordones que sangran o se infectan
- Si hay dolor o irritación en la zona afectada
- Crecimientos que sangran o parecen heridas que no cicatrizan
- Crecimientos oscuros o negros, o crecimientos pálidos o rosados que no coinciden con el color de la piel de tu mascota
- Cualquier crecimiento alrededor de la boca o los labios de tu mascota, ya que pueden interferir con la deglución o incluso convertirse en cáncer
- Cualquier crecimiento o acrocordón que cambie de forma, tamaño, color o apariencia