Los perros no son las únicas mascotas que pueden sufrir de mal aliento. Los gatos también pueden emitir olores fuertes y desagradables al abrir la boca, lo que además puede hacer que su pelaje huela mal después de una sesión de acicalamiento. Aunque el aliento de tu gato no tiene por qué oler a perfume, si desprende un olor muy desagradable, podría deberse a diversas afecciones médicas.

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Las colonias de bacterias que habitan en la boca de tu gatito son las responsables no invitadas de esos olores desagradables. Estas bacterias no solo pueden hacerte contener la respiración cuando tu gato maúlla pidiendo su cena, sino que también pueden afectar seriamente su salud. Las bacterias que se propagan por el torrente sanguíneo desde la boca hacia otros órganos, como el hígado, los riñones y el corazón, pueden provocar enfermedades graves e incluso insuficiencia orgánica, lo que convierte el mal aliento en algo más que un problema para tu nariz.


Si los problemas dentales de tu gato son más avanzados, puede que sea necesaria una visita al veterinario para una limpieza dental profunda. El procedimiento consiste en sedar al gato con anestesia y raspar grandes cantidades de sarro acumulado, e incluso extraer ciertos dientes si se detecta un deterioro significativo.

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Si tu gato parece tener los dientes en perfecto estado y aun así sufre de mal aliento, otras enfermedades felinas podrían ser las responsables. El mal aliento es un síntoma de enfermedades renales y diabetes, además de otras enfermedades y síndromes felinos. Si sospechas que alguna de estas condiciones puede estar afectando a tu gato, es fundamental acudir al veterinario para obtener un diagnóstico y tratamiento adecuados.