Como algunos lectores sabrán, ciertos perros sienten un pánico absoluto al subir y bajar escaleras. Para nosotros puede parecer una tontería, ¡si solo son escaleras! Pero es importante tener siempre presente que tu perro no está «fingiendo» tener miedo ni está siendo raro. Desde su perspectiva, su temor es completamente racional y justificado. Al igual que un niño aterrorizado por las tormentas o la oscuridad, las escaleras han adquirido proporciones monstruosas en su mente por alguna razón.

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Cuando se aborda este miedo, o cualquier otro, suele ser útil intentar determinar primero de dónde puede venir. ¿Se ha caído o tropezado tu perro en las escaleras y se ha lastimado? Si tu perro es rescatado, ¿pudo haber sido regañado o maltratado cerca de o en una escalera? ¿O simplemente nunca ha visto escaleras antes y las encuentra como algo nuevo y ajeno a su entorno?
Para convertir a tu perro en un campeón de las escaleras, tu misión es transformarlas de Enemigo Número 1 en el lugar donde ocurren cosas increíbles y maravillosas. Forzar o arrastrar a un perro escaleras arriba o abajo es un gran error: aunque pueda hacer que suban físicamente, solo reforzará su idea de que las escaleras son un lugar horrible que conviene evitar a toda costa.
En cambio, comienza el entrenamiento con premios y juguetes a mano. Sé paciente y recompensa cualquier avance, por pequeño que sea, que tu perro haga para superar su miedo. Sostén el premio o el juguete sobre el primer escalón y, si pone las patas delanteras encima para alcanzarlo, elógialo y recompénsalo efusivamente. Cuando el primer escalón deje de ser un problema, pasa al siguiente.
Recuerda ir a tu propio ritmo: sesiones de entrenamiento de 10 minutos al día suelen ser más efectivas que una sesión de una hora a la semana en la que la capacidad de atención de tu perro se agota y tú empiezas a frustrarte.
Ten en cuenta también que, una vez que tu perro haya aprendido a subir las escaleras, bajarlas será una experiencia nueva que probablemente requerirá un proceso de entrenamiento similar al que acabas de completar.
Con paciencia, tu perro debería aprender que las escaleras son inofensivas y que no hay nada de qué preocuparse.
En cambio, comienza el entrenamiento con premios y juguetes a mano. Sé paciente y recompensa cualquier avance, por pequeño que sea, que tu perro haga para superar su miedo. Sostén el premio o el juguete sobre el primer escalón y, si pone las patas delanteras encima para alcanzarlo, elógialo y recompénsalo efusivamente. Cuando el primer escalón deje de ser un problema, pasa al siguiente.

Ten en cuenta también que, una vez que tu perro haya aprendido a subir las escaleras, bajarlas será una experiencia nueva que probablemente requerirá un proceso de entrenamiento similar al que acabas de completar.

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Con paciencia, tu perro debería aprender que las escaleras son inofensivas y que no hay nada de qué preocuparse.
Sin embargo, si tu perro tiene problemas serios y ningún esfuerzo por tu parte parece surtir efecto, quizás sea momento de preguntarte si realmente necesita subir las escaleras o de recurrir a los servicios de un adiestrador profesional. Para algunos perros, la intensidad de sus miedos puede no valer el estrés que sufrirán al intentar superarlos, y puede que lo mejor sea simplemente dejarlo estar.