Gatos en el coche

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Sin importar la época del año, la forma más segura de transportar a tu gato en el coche es mantenerlo en un transportín en el asiento trasero. Recuerda que, aunque tu gato esté dentro del transportín, ¡eso no significa que no debas abrocharlo con el cinturón de seguridad! Al pasar el cinturón por la parte delantera del transportín, evitarás que se mueva de un lado a otro y que tu gato pueda hacerse daño.
El peligro del calor
Aunque 72°F no parece una temperatura muy alta, puede ser mortal para un gato que se queda dentro de un coche. En tan solo una hora, el interior de un coche puede alcanzar los 116°F — y eso cuando solo hay 72°F afuera. En un día aún más caluroso, basta con 10 minutos para superar los 100°F.

Por eso, nunca debes dejar a tu gato dentro de un coche durante el calor del verano. Esas condiciones pueden provocarle un golpe de calor, una fiebre causada por la incapacidad del cuerpo de regular temperaturas tan elevadas. Los síntomas del golpe de calor van desde la agitación y el jadeo intenso hasta el coma y la muerte si no se atiende a tiempo.
Mantén a tu gato fresquito
Si vas a estar en el coche durante un buen rato, mantén el aire acondicionado encendido o baja las ventanas para que haya ventilación. Asegúrate de no cubrir el transportín de tu gato de manera que bloquee el flujo de aire por los orificios. Otra forma de mantenerlo fresquito es colocar una bolsa de hielo envuelta en una toalla o calcetín dentro del transportín.
Paradas en el camino
Si el viaje requiere paradas, intenta estacionar en una zona sombreada con las ventanas completamente abiertas. Nunca dejes a tu gato solo — lo que parece una rápida entrada a una tienda puede convertirse fácilmente en 10 o 15 minutos. Si necesitas salir del coche para descansar o ir al baño, coloca el transportín en una zona con hierba y sombra y dale agua a tu gato. Pide a alguien que lo vigile mientras no estás y estate atento a cualquier señal de golpe de calor.