Según los estereotipos, los gatos pueden vivir felizmente a base de leche y pescado. Pero al igual que ocurre con los lácteos, darles pescado todos los días es en realidad una idea muy poco recomendable.
A muchos gatos les encanta el sabor del pescado y, por suerte, los productos derivados del pescado pueden ser un complemento saludable en el plato de tu felino. Sin embargo, es importante tener siempre presente la idea del «equilibrio» cuando visites la pescadería para consentir a tu gatito.
El pescado es una excelente fuente de proteínas y omega 3, especialmente en forma de aceite de pescado. Este aceite puede ayudar a mejorar desde la vista hasta la artritis, por lo que los dueños deberían optar por pescados grasos como el salmón, la caballa y el atún al hacer su elección.
A pesar de sus beneficios, el pescado debe ser siempre un alimento «ocasional», ya que su consumo excesivo puede superar con creces sus ventajas y provocar graves problemas de salud. La vitamina E, esencial para descomponer las grasas insaturadas en la dieta del gato, puede verse inhibida por una alimentación rica en pescado. Esto puede derivar en enfermedades como la esteatitis o enfermedad del tejido graso amarillo. Es habitual que las marcas comerciales añadan vitamina E artificialmente a sus recetas a base de mariscos y pescados para compensar este efecto. La vitamina B también puede verse afectada por una dieta con exceso de pescado. Ciertas especies, como el arenque y la carpa, contienen tiaminasa, una enzima que destruye activamente la tiamina (vitamina B1).
Al dar pescado, también se recomienda cocinarlo antes de servirlo a tu gato. El pescado crudo suele tener un alto contenido en bacterias y otros contaminantes que se neutralizan con la cocción.
Ten en cuenta además que el marisco y el pescado son una de las principales causas de alergias en los felinos, y algunos gatos pueden desarrollar una reacción adversa al comerlos. Si sospechas que este es el caso, consulta a tu veterinario y deja de ofrecerle productos de pescado de inmediato.
A muchos gatos les encanta el sabor del pescado y, por suerte, los productos derivados del pescado pueden ser un complemento saludable en el plato de tu felino. Sin embargo, es importante tener siempre presente la idea del «equilibrio» cuando visites la pescadería para consentir a tu gatito.
El pescado es una excelente fuente de proteínas y omega 3, especialmente en forma de aceite de pescado. Este aceite puede ayudar a mejorar desde la vista hasta la artritis, por lo que los dueños deberían optar por pescados grasos como el salmón, la caballa y el atún al hacer su elección.
A pesar de sus beneficios, el pescado debe ser siempre un alimento «ocasional», ya que su consumo excesivo puede superar con creces sus ventajas y provocar graves problemas de salud. La vitamina E, esencial para descomponer las grasas insaturadas en la dieta del gato, puede verse inhibida por una alimentación rica en pescado. Esto puede derivar en enfermedades como la esteatitis o enfermedad del tejido graso amarillo. Es habitual que las marcas comerciales añadan vitamina E artificialmente a sus recetas a base de mariscos y pescados para compensar este efecto. La vitamina B también puede verse afectada por una dieta con exceso de pescado. Ciertas especies, como el arenque y la carpa, contienen tiaminasa, una enzima que destruye activamente la tiamina (vitamina B1).
Ten en cuenta además que el marisco y el pescado son una de las principales causas de alergias en los felinos, y algunos gatos pueden desarrollar una reacción adversa al comerlos. Si sospechas que este es el caso, consulta a tu veterinario y deja de ofrecerle productos de pescado de inmediato.