Jugar con una mascota animará a los niños a dejar de lado sus dispositivos electrónicos y salir a tomar aire fresco. Además de respirar aire puro, el juego al aire libre hará que tu hijo y su mascota hagan ejercicio y quemen el exceso de energía. Los niños más pequeños también se beneficiarán de jugar con su mascota, ya que les ayudará a desarrollar su motricidad. Actividades tan simples como jugar a lanzar y atrapar contribuirán a mejorar la coordinación mano-ojo de una forma divertida.
Además de los beneficios físicos, tu hijo también aprenderá importantes habilidades sociales gracias a una mascota. Las mascotas son especialmente beneficiosas para los niños tímidos, ya que pueden sentirse capaces de acercarse a otros niños que estén jugando con su mascota, o incluso encontrar en el hecho de tener una mascota un punto en común que les ayude a romper el hielo con otros niños con quienes antes eran demasiado tímidos para hablar.
Quizás tu nueva mascota también funcione como un vínculo social para tu hijo, ya que los animales son muy receptivos y tienen un gran deseo de agradar. Las investigaciones han demostrado que la naturaleza sociable de los animales puede servir a los seres humanos de práctica para sus propias relaciones sociales. Los niños pueden ver a su mascota como alguien con quien hablar, en quien confiar y con quien construir una relación importante.
El interés general por el animal también fomentará el desarrollo cognitivo. Su entusiasmo despertará curiosidad por la raza del animal, qué come, qué le gusta y qué no. Esto significa que están aprendiendo y, una vez que aprenden, compartirán esa información contigo y con su círculo social.
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