El estudio proviene de Finlandia, un país reconocido por su excelente sistema educativo y su postura firme contra la corrupción financiera. Parece que también están apuntando al triplete de las buenas noticias con esta fascinante información. Este exhaustivo estudio fue llevado a cabo por pediatras que monitorearon a casi 400 niños menores de un año. Los pediatras buscaron cualquier problema de salud, defecto, etc., y cruzaron esos datos con un cuestionario semanal presentado por los padres, que examinaba la salud diaria del bebé y la mayor cantidad de factores externos posibles. Cosas como hermanos, asistencia a guarderías, bajo peso al nacer o la presencia de humo de cigarrillo en su vida diaria.

¿Los resultados? Las mascotas que pasaban más de 6 horas dentro del hogar solían significar niños más sanos. El 73% de
las veces, para ser exactos. Los niños sin mascotas también eran bastante sanos, alrededor del 65% de las veces. Sigue siendo mayoría, ¡pero qué diferencia estadística! Si te estás preguntando si tener una mascota cuando estás esperando un bebé es buena idea, ten en cuenta que los perros y los gatos le dan a tu bebé un 7% de ventaja para una vida más saludable.
En cuanto a lo que esto representa entre gatos y perros, ambos mostraron una gran diferencia estadística en la salud infantil, pero los que más destacaron fueron los caninos. Al fin y al cabo, los gatos tienen la molesta costumbre de dormir encima de los niños para entrar en calor, lo cual no es muy bueno para un recién nacido.

Pero la pregunta sigue en pie: ¿por qué los perros y los gatos previenen problemas de salud en los bebés? La respuesta es bastante sencilla. Los bebés que están expuestos a más bacterias, traídas al interior junto con la tierra de las huellas de la mascota, desarrollan sistemas inmunológicos más fuertes para combatir las infecciones. Así que tener un perro o un gato funciona como un entrenamiento ambiental para que tu bebé aprenda a lidiar con el entorno.
Esta investigación confirma lo que el sentido común lleva años diciéndoles a los padres. Interactuar con una simpática y esponjosa criatura es simplemente bueno tanto para niños como para adultos. El estudio puede leerse en su totalidad aquí. Es una lectura fascinante, y un argumento más a favor de los amantes de las mascotas en todo el mundo. Así que la moraleja de la historia es: no tengas miedo de exponer a tu hijo al aire libre ni a ninguna mascota que camina en cuatro patas; ambas cosas pueden beneficiar enormemente a tu bebé. ¡Así que dale hoy a tu mascota un premio extra por su potencial para salvar vidas!