Los gatos no suelen llevarse bien con los extraños en casa, los entornos nuevos ni el ajetreo y el bullicio, por lo que la locura general de una mudanza se convierte en una especie de pesadilla felina. Pero con planificación y sensibilidad hacia los miedos y necesidades de tu gatito, es posible organizar una mudanza casi sin estrés.
Aquí tienes nuestras sugerencias para convertir el viaje de tu gatito en una aventura y no en una pesadilla.
El día de la mudanza, crea una cueva para tu gato
Un gato al que se deja deambular por la casa o salir al exterior durante una mudanza no solo corre el riesgo de asustarse por toda la actividad inesperada, sino también de interponerse en el camino de los mudanzistas que cargan muebles pesados, ¡lo cual no es nada agradable! La mejor solución es encontrar un rincón de la casa donde encerrar a tu gato, como el baño o el lavadero, equipado con sus platos de comida y agua, un arenero y sus juguetes.
Aquí tienes nuestras sugerencias para convertir el viaje de tu gatito en una aventura y no en una pesadilla.
El día de la mudanza, crea una cueva para tu gato
Un gato al que se deja deambular por la casa o salir al exterior durante una mudanza no solo corre el riesgo de asustarse por toda la actividad inesperada, sino también de interponerse en el camino de los mudanzistas que cargan muebles pesados, ¡lo cual no es nada agradable! La mejor solución es encontrar un rincón de la casa donde encerrar a tu gato, como el baño o el lavadero, equipado con sus platos de comida y agua, un arenero y sus juguetes.

Un letrero en la puerta de este refugio seguro que avise a los demás de que el gato está descansando dentro debería proteger a tu gato de gran parte de los ruidos y las imágenes extrañas mientras su hogar actual se empaqueta y vacía.
El viaje en coche...

Crédito de imagen
Espera a que todo esté completamente empaquetado antes de molestar a tu gato. Ponlo en su transportín y colócalo en el coche, cubriéndolo con una toalla para crear oscuridad y un ambiente más relajante si tu gato empieza a estresarse.
Según la distancia a la que se encuentre tu nuevo hogar, es posible que necesites parar para darle agua a tu gato. Te recomendamos que te subas al asiento trasero con tu gato y cierres el coche antes de abrir la jaula, para evitar que salga disparado hacia un entorno desconocido donde quizás no puedas encontrarlo de nuevo.
Cuando llegues, tómatelo con calma
Cuando dejes a tu gato explorar la nueva casa, lo mejor es presentarle cada habitación de una en una, en lugar de abrumarlo con la experiencia de un enorme entorno desconocido. Los gatos son animales naturalmente territoriales, lo que significa que se apegan muchísimo a su territorio habitual y desconfían mucho de los lugares nuevos donde, en su mente, puede haber otros gatos esperando para atacar, sin mencionar otras amenazas desconocidas que podrían existir.
Lo ideal es designar una habitación, como el lavadero o el baño, como su «base central». Ve ampliando su territorio gradualmente a medida que se vaya sintiendo cómodo en cada nueva área. Los difusores de feromonas o la ropa de cama vieja con el olor de tu gato no solo lo relajan y reconfortan, sino que son una forma útil de ayudarlo a adaptarse a cada nueva habitación que le vayas presentando.
Si tu gato vivía al aire libre anteriormente, te recomendamos que no lo dejes salir durante un tiempo al llegar a la nueva casa, ya que podría sentirse inclinado a deambular en busca de su antiguo territorio y perderse. Después de al menos dos semanas puedes dejarlo salir, asegurándote de que lleva un collar con una placa identificativa y un microchip por si acaso no puede recordar el camino de vuelta a casa.
¡Con un poco de tiempo y cariño, tu gato estará tan contento con su nuevo hogar como tú!
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