¿Podría tu gato tener cistitis?

September 1, 2014 • danielle

¿Podría tu gato tener cistitis?
La cistitis es una enfermedad del tracto urinario inferior felino que afecta la vejiga y la uretra de muchos gatos. Los gatos que padecen esta condición suelen mostrar un patrón de micción frecuente y dificultosa, como si hubiera una obstrucción, aunque en realidad producen orina con frecuencia pero en pequeñas cantidades.
 
Existen varias causas de cistitis, entre ellas: 
  • Cistitis Idiopática Felina (FIC)
  • Infección bacteriana
  • Cristales y cálculos urinarios 
Los gatos son mucho más propensos a la cistitis que otras especies, como los perros, debido a su uretra más corta, lo que facilita que las bacterias asciendan desde el perineo hasta la vejiga. Las gatas son más susceptibles de verse afectadas que los machos.
 
Los gatos diabéticos son especialmente propensos a esta enfermedad debido a los niveles más altos de glucosa y proteínas en su organismo. Estas sustancias favorecen el crecimiento bacteriano en la orina, lo que aumenta el riesgo de infección.
 
Otro grupo de riesgo son los gatos mayores, que generalmente beben menos agua que los más jóvenes. Esto da lugar a una orina más concentrada con mayores niveles de bacterias, lo que incrementa las probabilidades de infección. Del mismo modo, los gatos más sensibles que evitan orinar por estrés, una bandeja sucia o la negativa a salir fuera cuando llueve también pueden verse afectados, ya que su orina se vuelve cada vez más concentrada cuanto más tiempo esperan. 
 
Como se mencionó, el síntoma más revelador de la cistitis es la micción frecuente en pequeñas cantidades. Otros síntomas son:
  • Sangre en la orina
  • Limpieza excesiva de los genitales, muy por encima de los patrones normales de aseo
  • Orina con un olor fuerte y desagradable
  • Micción repentina en lugares distintos a la bandeja o las zonas exteriores habituales
  • Maullidos cerca de la bandeja sanitaria
La cistitis es un problema grave que debe atenderse de inmediato, ya que no actuar a tiempo puede ser fatal. Un veterinario generalmente puede diagnosticar la afección a partir de los síntomas descritos, aunque también puede recurrir a otros métodos como el análisis de orina, la ecografía o el cultivo bacteriano para identificar el problema.
 
El tratamiento depende de cada caso particular. En general, se animará al gato a beber más agua y se le pondrá en una dieta de comida húmeda para aumentar aún más su ingesta de líquidos. También se puede prescribir un tratamiento con antibióticos, así como analgésicos o corticosteroides para reducir la inflamación en casos más graves. En situaciones de emergencia, el veterinario puede vaciar la vejiga con una jeringa e introducir líquidos por vía intravenosa en el organismo del gato. 

 
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