Depredadores por naturaleza, los gatos son expertos en encontrar lugares donde esconderse mientras observan a su presa. Aunque nuestras mascotas domésticas ya no necesitan cazar para sobrevivir, el instinto permanece, y las cajas de cartón brindan el punto de observación perfecto para vigilar a quienes pasan. Al esconderse, tu gato puede salir disparado y atrapar lo que pase por delante—aunque hoy en día su objetivo es más probable que sean tus pies que su próxima comida.
El amor de los gatos por las cajas también tiene que ver con el confort. Los espacios pequeños ofrecen el refugio ideal o la “zona segura" perfecta para que tu minino eche una siesta sin ser molestado. Esto es importante, dado que los gatos pueden dormir hasta 20 horas al día y no quieren que nadie los sorprenda mientras descansan. Los gatos también tienen de forma natural una temperatura corporal más alta que los humanos—alrededor de 100 a 102 grados Fahrenheit, frente a nuestros 98.7 grados—, por lo que se sienten más cómodos en ambientes cálidos. Las cajas ofrecen un excelente aislamiento térmico, así que no es raro que los dueños encuentren a sus felinos acurrucados dentro de una.
Por la seguridad y protección que ofrecen, las cajas pueden ayudar a tranquilizar a las mascotas nerviosas. Al mudarse, intenta colocar una o dos cajas en tu nuevo hogar para darle a tu gato un espacio seguro desde el cual explorar su nuevo entorno. Al presentar una nueva mascota en el hogar, o si te ausentas por largos períodos, deja una caja vacía para ayudar a calmar a tu gato. Un informe publicado en Applied Animal Behaviour Science respalda la teoría de que las cajas ayudan a aliviar el estrés: los investigadores descubrieron que, entre un grupo de gatos que llegaban a un refugio de animales, aquellos a quienes se les asignó una caja al azar se adaptaron a su nuevo entorno más rápido que sus compañeros sin caja. Está claro que nuestros amigos felinos adoran las cajas de cartón y el confort y la seguridad que les proporcionan.