Si esta escena te resulta demasiado familiar, es porque convives con un gato que ataca sin provocación. Algunos gatos pueden volverse contra ti cuando los acaricia. Pueden parecer relajados y felices un momento y, al siguiente, furiosos y agresivos, dejándote con la mano ensangrentada.
Existen varias razones por las que un gato actúa con agresividad sin motivo aparente. Entender la causa puede ayudarte a decidir cómo abordar este problema de comportamiento felino.
Problemas de salud
Un gato enfermo por cualquier razón puede experimentar un cambio repentino de personalidad. Un gato que antes era dulce y cariñoso puede volverse distante y agresivo. Un gato con una lesión puede atacar cuando tocas una zona que le duele. Lleva a tu gato al veterinario para averiguar si hay una razón médica detrás de su comportamiento.
Falta de socialización
Los gatitos que no son manejados con regularidad por personas desde una edad temprana crecen sin saber cómo socializar correctamente con los humanos. Esto puede derivar en agresividad, ya que pueden temer a las personas o simplemente no saber cómo interactuar bien con ellas.
El gato puede estar protegiendo su territorio de intrusos. En estos casos, el gato no ha aceptado a los humanos como amigos y los ve como enemigos que invaden su espacio.
Hiperestesia
La hiperestesia es un trastorno de ansiedad reconocido en los gatos. Los gatos con hiperestesia son extremadamente sensibles a cualquier toque a lo largo de la columna y la cola. Cuando se les acaricia la espalda, pueden sufrir espasmos musculares, volverse agresivos o incluso parecer que alucinan. Los expertos no comprenden completamente esta condición, pero dos teorías apuntan a que se trata de un tipo de trastorno convulsivo o una forma de trastorno obsesivo compulsivo.
Cómo detener a un gato que ataca
Si la agresividad de tu gato no está causada por una condición médica, puedes tomar medidas en casa para ayudarlo a sentirse más cómodo con las personas. Asegúrate de que tu gato tenga un área de refugio donde pueda esconderse, sentirse seguro y descansar de la gente. Una cama cubierta o un árbol rascador alto funcionan muy bien como refugio para el felino. Cuando tu gato esté en ese espacio, déjalo tranquilo. Pasa tiempo con tu gato dándole sus golosinas favoritas. Dáselas mientras lo acaricias para que asocie las caricias con algo positivo. Nunca golpees ni le grites a tu gato, ya que esto solo reforzará sus miedos y comportamientos agresivos.
Si ya has probado todo esto en casa y tu gato sigue siendo agresivo, consulta a tu veterinario. El veterinario puede recetar medicamentos para ayudar con los problemas de comportamiento felino. También puede recomendarte un especialista en comportamiento felino que visite tu hogar y te dé consejos más específicos adaptados a la personalidad y el comportamiento particular de tu gato.