A veces los gatos dan el llamado «bunny kick» con sus patas traseras durante el juego, pero este comportamiento también puede ser agresivo o defensivo. A continuación te presentamos algunas formas de distinguir entre las patadas juguetones de tu compañero y sus movimientos de pelea.
Para quienes no estén familiarizados con el término «bunny kick», hace referencia al movimiento que hacen los gatos cuando están tumbados boca arriba o de lado y empiezan a patear con las patas traseras. Con frecuencia, las mascotas dirigen estas patadas hacia un juguete durante el juego de lucha, pero en algunos casos los gatos también pueden patear las manos, los pies o las piernas de sus dueños. Aunque se trate de un acto lúdico, el «bunny kick» puede dejarnos con arañazos por nuestra falta de pelaje protector. Por eso, es importante hacerle saber a tu gato desde el primer momento que no eres un objeto de juego. Cuando intente patear tu brazo o tu mano, reemplázalo inmediatamente por uno de sus juguetes. Así aprenderá qué es y qué no es un objeto de juego aceptable, y te ayudará a evitar algunos arañazos no deseados en el futuro.
Puede parecer sencillo distinguir entre las patadas de juego y el comportamiento agresivo, pero requiere una observación cuidadosa por tu parte. Si tu gato da un «bunny kick» cuando vas a acariciarlo, puede significar que quiere jugar. Sin embargo, los gatos utilizan este mismo comportamiento cuando se sienten a la defensiva o quieren que los dejen en paz. Para distinguirlo, es importante observar el resto del lenguaje corporal de tu compañero. Si tiene las orejas hacia atrás, las pupilas dilatadas y la cola moviéndose de un lado a otro, probablemente esté agitado y necesite un poco de espacio. En ese caso, lo mejor es dejar a tu gato solo durante un tiempo para que se calme. Si, por el contrario, Kitty parece relajado, es probable que esté teniendo un comportamiento juguetón y mostrando que se siente cómodo a tu lado al exponer su vulnerable barriga. Sin embargo, no aproveches esta muestra de confianza para intentar hacerle mimos en la tripa. En su lugar, dale una caricia en el mentón o en algún otro lugar menos vulnerable.