¿Por qué los gatos pueden ser agresivos con los perros?

October 16, 2014 • jaime

¿Por qué los gatos pueden ser agresivos con los perros?
Mucha gente cree erróneamente que los gatos y los perros nunca se llevarán bien. En realidad, muchos gatos y perros conviven felizmente de forma pacífica y tranquila, e incluso algunos se convierten en los mejores amigos. Desafortunadamente, a veces los gatos pueden mostrarse hostiles o agresivos hacia los perros. Esto es lo que necesitas saber sobre el origen de este comportamiento y qué puedes hacer para fomentar la armonía en tu hogar.

Posibles causas

Ataques preventivos: Si tu gato acaba de conocer a tu perro hace poco tiempo, la agresividad que observas puede ser el intento de tu gato por establecer su dominio antes de que el perro tenga la oportunidad de ser quien provoque el conflicto.

Problemas médicos: Cuando un gato que antes era tranquilo de repente empieza a comportarse de forma agresiva hacia tu perro, vale la pena considerar causas médicas. Por ejemplo, la demencia en gatos mayores puede provocar comportamientos irritables o temerosos, al igual que otros problemas neurológicos. A veces puede ser algo tan sencillo como una visión reducida. Si tu gato ya no ve bien, es posible que reaccione con agresividad debido a una sensación de vulnerabilidad.

Estrés: Es posible que tu gato sienta que le resulta imposible relajarse o sentirse seguro cerca del perro, y la agresividad puede ser una señal de que simplemente quiere que el perro se aleje del entorno (ya sea por las buenas o por las malas).
 
Diferencias en la comunicación: Es importante tener en cuenta que los gatos y los perros se comunican de maneras muy distintas. Los perros suelen acercarse con entusiasmo a posibles nuevos amigos y muestran un interés muy evidente, pero los gatos a menudo perciben este comportamiento como una amenaza. Sin embargo, si el gato intenta escapar de esta situación, el perro puede interpretar ese movimiento como una invitación a jugar, lo que puede desencadenar una respuesta agresiva.

Posibles soluciones

Asegúrate de que el gato tenga lugares seguros a los que retirarse: Es posible que tu gato deje de mostrarse abiertamente agresivo con el perro si se eliminan las situaciones que lo hacen sentir amenazado. Una forma de ayudar es ofrecer espacios como árboles para gatos, donde pueda refugiarse del perro sin ser seguido.

Descarta causas médicas: Por si hubiera alguna causa médica subyacente, siempre es recomendable consultar con tu veterinario sobre los problemas de comportamiento. Además, tu veterinario puede tener algunos consejos y trucos sobre la socialización de los gatos.

Supervisa sus interacciones constantemente: Dado que la agresividad puede derivar en peleas físicas serias entre el gato y el perro, deberás vigilar sus interacciones mientras persista la tensión. También puedes ayudar a calmar a la parte intimidada y evitar que las mascotas se acerquen entre sí de forma negativa.

Asegúrate de que el perro entienda que la agresividad del gato no es aceptable: La agresividad de tu gato podría hacer que tu perro también se vuelva ansioso o agresivo. Ayuda a los perros ver a su líder de manada (es decir, tú) regañar verbalmente al gato por su comportamiento agresivo, ya que esto les transmitirá una sensación de seguridad. Sin embargo, trata a tu gato con cariño también, ya que la agresividad suele provenir de algún tipo de angustia.