Los expertos coinciden en que los rituales previos al sueño de Fido probablemente tienen su origen en sus antepasados salvajes. Antes de ser domesticados, los perros debían dormir al aire libre sobre distintas superficies y en condiciones muy variadas. Dar vueltas en un lugar les ayudaba a aplastar la hierba alta, creando una superficie más suave y nivelada para dormir. El movimiento en círculos también les permitía detectar piedras o ramitas antes de tumbarse encima de ellas, y probablemente servía como forma de explorar el área en busca de serpientes y otros peligros ocultos. Si dar vueltas antes de dormir tiene una función práctica, también cumplía un papel social para los perros salvajes. Como animales de manada, los ancestros de nuestros perros solían viajar juntos y también descansaban unos junto a otros. Esto les ayudaba a proteger a la manada de posibles amenazas y a mantenerse calientes en las noches frías. Algunos incluso especulan que las zonas de descanso aplastadas funcionaban como señales visibles para otros perros, indicando que el territorio ya estaba ocupado.
Aunque el «anidamiento» es un comportamiento canino normal, dar vueltas repetidamente sin lograr acomodarse puede ser una señal de que tu perro está experimentando dolor o malestar. La artritis puede ser la causa, al igual que ciertos problemas neurológicos, así que si notas que tu mascota parece no poder quedarse quieta, llévalo al veterinario para descartar cualquier dolor y determinar qué está causando su comportamiento inquieto. Del mismo modo, que Fido escarbe en su cama es completamente normal, pero si sus rasguños se extienden a tus preciadas alfombras, puede que necesites ofrecerle otras superficies para dormir. Intenta colocar una manta sobre los lugares favoritos de tu perro; enséñale a usar su cama únicamente para dormir; o mantén a tu perro en habitaciones donde no pueda dañar el suelo. Como las perras embarazadas son especialmente propensas a crear un nido maternal, proporcionales trapos limpios, periódicos u otros materiales suaves en un lugar adecuado desde el principio del embarazo, para animarlas a escarbar donde no causen daños.