Cuando los cachorros saludan a un perro adulto, suelen lamerle el hocico como gesto de sumisión. De la misma manera, tu compañero canino intenta encontrarse contigo nariz con nariz, saltando sobre sus patas traseras para lograrlo. Para que tu perro abandone este hábito saltarín, es importante mostrarle que solo saludarás a las mascotas que tengan las cuatro patas en el suelo. Si tu perro salta, no lo reconozcas empujándolo, sino mira por encima de su cabeza y, si es necesario, date la vuelta. En cuanto las patas delanteras de tu perro estén en el suelo, recompénsalo verbalmente con cariño o con un premio, retirando tu atención de inmediato si vuelve a ponerse sobre sus patas traseras.
Una vez que hayas experimentado con la sustitución del salto por otro comportamiento, prueba a saludar a visitas reales. Mete a tu perro en su jaula, ponle la correa o mantenlo tranquilo de otra forma cuando lleguen invitados, hasta que haya dominado un “hola” tranquilo. Con algo de tiempo y práctica, tu compañero canino debería dominar el arte de dar la bienvenida a las personas sin saltar. No obstante, si tienes dificultades con el entrenamiento o tu perro muestra señales de agresividad, como gruñir o enseñar los dientes, busca la ayuda de un adiestrador certificado. Lo más importante: recuerda que no puedes enseñarle a tu perro un comportamiento solo a veces, así que sé constante a la hora de ignorarlo cuando salte y refuerza el comportamiento aceptable de inmediato.