Bienvenidos de nuevo a la segunda parte de nuestra serie sobre perras embarazadas. Hoy hablaremos sobre las posibles complicaciones que pueden surgir durante el embarazo. Muchos de los términos que trataremos podrían resultarles familiares a los padres, ya que los procesos mamíferos del embarazo tienden a seguir patrones similares. Así que entremos de lleno y analicemos los signos, las causas y los tratamientos de la primera complicación.
Distocia
Al igual que la mayoría de las complicaciones fetales, la distocia es una afección muy grave. Puede ser causada por varios factores: las dimensiones pélvicas de la madre, el tamaño del cachorro o su posición dentro del útero. Una afección llamada inercia uterina puede impedir que la perra tenga contracciones, lo que le impide expulsar a los cachorros. Esto suele ocurrir debido a una fractura pélvica anterior o puede deberse a la conformación de la raza, que hace que el animal tenga una cintura pélvica más pequeña de lo habitual.Por otro lado, el cachorro podría ser el origen del problema. Si no está posicionado de cabeza o de cola, los estrechos conductos del cérvix de tu perra podrían dificultar su avance. O si los cachorros son anormalmente grandes, puede ocurrir lo mismo. La distocia es fácilmente reconocible; es probable que esté ocurriendo si tu perra:
- ha estado embarazada por más de 70 días
- ha estado de parto durante más de veinticuatro horas
- hay un olor fuerte y desagradable proveniente del flujo vaginal
- vomita mucho durante el parto
- hace una pausa larga (más de 4 horas) entre la expulsión de cachorros
Eclampsia
- Desorientación

- Ansiedad/inquietud
- Piernas rígidas o inflexibles que dificultan el movimiento
- Fiebre superior a 105°F
- Espasmos musculares
- Respiración agitada o acelerada
- Convulsiones
Para tratar el trastorno: notifica a tu veterinario de inmediato y evita que los cachorros mamen para que tu perra no siga perdiendo calcio. También sería recomendable reponer el calcio de la perra con un sustituto de leche.
Otras complicaciones
También debes buscar asistencia veterinaria si notas alguno de los siguientes signos:
- Sangrado abundante
- Flujo de líquido verde
- Náuseas prolongadas
- Decaimiento conductual
- Debilidad
- Deshidratación
- Pezones hinchados o endurecidos
- Producción insuficiente de leche
- Flujo con olor putrefacto
Todos estos son posibles señales de problemas que podrían afectar negativamente a la madre, a los cachorros o a ambos. Así que mantente atento cuando tu perra esté embarazada y prepárate para solicitar ayuda profesional si la situación lo requiere.
Desafortunadamente, hay un límite en lo que puedes hacer por tu cuenta para ayudar a una perra durante o después del parto. Por eso es fundamental que tengas el número de tu veterinario a mano durante todo el proceso. No obstante, cabe destacar que, aunque estos problemas son suficientemente comunes, es mucho más probable que el embarazo de tu perra transcurra sin contratiempos. ¡Así que mantente positivo, pero prepárate!