Tener, cuidar y querer a un gato puede ser una experiencia increíblemente enriquecedora, pero ¿qué pasa cuando tu gato empieza a vivir en otro lugar? Hay dueños que no les importa que su gato sea alimentado y mimado en otra parte, siempre y cuando vuelva a casa a dormir por las noches. Para otros, ver a su gato bien atendido y feliz en otro hogar puede ser una experiencia muy dolorosa y frustrante, especialmente para los niños pequeños.
En situaciones como esta, hay dos caras de la moneda. Puede que tus vecinos estén alimentando a tu gato sin darse cuenta (con suerte) y, sin querer, lo estén animando a visitarlos con frecuencia, o bien que tu gato entre solo en otras casas a comer, adoptando potencialmente a una nueva familia.
En el caso de los vecinos bien intencionados, lo más habitual es que no se den cuenta de que ese pequeño plato de comida que le ofrecen a tu gato puede ser perjudicial, provocando reacciones alérgicas, sobrealimentación, obesidad y problemas digestivos. Y entonces eres tú quien tiene que lidiar con costosas facturas del veterinario y cuidar a un gatito enfermo.
También deberías considerar la posibilidad de que la razón por la que tu gato visita o incluso vive en otro lugar sea una reacción a su vida en casa: quizás por otros gatos que tienes, por los niños, o simplemente porque siente la necesidad de encontrar un territorio nuevo y más seguro. En algunos casos, los dueños originales terminan tomando la difícil decisión de permitir que su gato se convierta en parte de la familia que él mismo ha elegido.
Puede ser una situación algo incómoda, pero por el bienestar de tu gato y para que siga siendo tuyo, hay muchos métodos que puedes probar para mejorar la situación.
- Habla con tu vecino y expresa tu preocupación: pídele que no deje entrar a tu gato en su casa ni que le dé de comer.
- Ponle a tu gato un collar llamativo con una etiqueta en la que se indique que no debe ser alimentado; incluye tu nombre, número de teléfono e incluso un cascabel.
- Aliméntalo bien y asegúrate de que esté esterilizado/castrado.
- Entrena a tu gato para que se quede en tu jardín, modifica el espacio para que no pueda escaparse o limita el acceso al exterior solo durante las horas del día.
- Conoce a tus vecinos y hazles saber tus deseos: ¡esto es especialmente útil antes de que tu gato empiece a encariñarse con ellos!
- Como último recurso, llama a tu RSPCA/ASPCA local para informarles de tu situación, especialmente si tus vecinos no están respetando tus deseos.
- Del mismo modo, si eres el vecino que recibe inesperadamente visitas de un felino simpático, también existen métodos que puedes seguir para evitar que siga haciéndolo.
- Dile al gato que se vaya. Si no consigues disuadirlo de visitarte, no le prestes atención; y si tienes tu propio gato, dedícale la atención solo a él.
- Intenta no dejarlo entrar en tu casa.
- Si un gato entra de sorpresa en tu hogar, dale un pequeño chorro de agua con una pistola de agua para ahuyentarlo.
- Habla con los dueños del gato e intenta llegar a un acuerdo para trabajar juntos y evitar que el gato siga yendo a tu propiedad.
Desafortunadamente, existen excepciones, como los casos de negligencia por parte de los dueños originales o alguien que intencionalmente atrae y retiene a un gato en su interior alejándolo de sus dueños. Estate atento a cualquier señal de este tipo de comportamientos y actúa en consecuencia.