A la mayoría de los gatos les importa mucho la higiene, por lo que una bandeja sucia o mal llena puede resultar tan poco atractiva que lleve a tu mascota a buscar otro lugar. Si crees que la bandeja podría estar más limpia, comprométete a limpiarla al menos una vez al día y observa si el comportamiento de tu gato cambia. Si tienes más de un gato, contar con varias bandejas puede ayudar a garantizar que siempre haya una limpia. Además, piensa en dónde está ubicada la bandeja. Los gatos se sienten vulnerables cuando hacen sus necesidades, así que si la bandeja está muy expuesta o es difícil de escapar de ella, podrían optar por un lugar más privado. Por otra parte, puede valer la pena probar un tipo de arena diferente para averiguar si a tu gato no le gusta la textura o el olor del producto actual. Independientemente del tipo de arena que uses, la mayoría de los gatos preferirá que no tenga más de cinco centímetros de profundidad.
Si tu gato ya es mayor, esa podría ser la razón por la que has notado un cambio en el uso de la bandeja de arena. En primer lugar, algunos gatos de edad avanzada pueden desarrollar cierto grado de demencia que puede dejarlos confundidos sobre dónde están o hacerles olvidar dónde deben orinar. En segundo lugar, la artritis es un problema bastante común en los gatos mayores, y el dolor articular asociado a esta condición puede dificultar el acceso a la bandeja. Si tu gato tiene artritis, puede necesitar una bandeja con los bordes más bajos.
- Infecciones del tracto urinario: Si tu gato entra en la bandeja pero lo hace con más frecuencia de lo normal y solo logra orinar pequeñas cantidades, una infección del tracto urinario podría ser la causa de la nueva tendencia a orinar en otros lugares.
- Cistitis intersticial: Esta enfermedad inflamatoria afecta la vejiga y hace que tu gato sienta la necesidad de orinar con más frecuencia. Como resultado, tu mascota podría empezar a orinar en lugares inusuales en lugar de (o además de) la bandeja.
- Cálculos vesicales: Los cálculos en la vejiga son muy dolorosos, por lo que si tu gato los padece, es posible que lo escuches llorar cuando intenta orinar sin lograrlo.
En cualquiera de estos casos, tratar la condición subyacente debería eliminar el problema de la micción inapropiada.