Algunos gatos se dan cuenta si prestas más atención a uno en particular y reaccionan de forma negativa si perciben que ese otro gato es el preferido. En concreto, los gatos pueden volverse retraídos o agresivos si los reprendes por portarse mal y, en cambio, no muestras ese mismo comportamiento hacia el otro gato. Aunque puede que tengas buenas razones para ser más paciente con el otro gato (como su edad, una condición médica o un pasado difícil), el gato celoso no puede procesar ni comprender esto y puede llegar a aislarse como respuesta. Estos problemas pueden ser especialmente marcados en ciertos tipos de gatos. Los que ya tienen una relación frágil con los humanos suelen interpretar este comportamiento como una señal de desconfianza o algo negativo. Razas como el Burmese o el Siamese, que son sociables y sensibles, también pueden verse muy afectadas por los celos. Son gatos de afecto intenso y pueden volverse retraídos o aparentemente malhumorados ante cualquier señal de que otro gato es el favorito.
Los celos no siempre desembocan en comportamientos agresivos. De hecho, muchos gatos simplemente optan por pasar a un segundo plano cuando se sienten ignorados o les cuesta sentirse queridos cuando ven que su dueño le da cariño a otro gato. Estos gatos necesitan un trato tierno y delicado, y esfuerzos constantes para demostrarles lo especiales que son. Lo ideal es que dediques tiempo a abrazar, acariciar y jugar con el gato triste y retraído a diario. Con el tiempo, la repetición de este comportamiento reconfortante puede permitir que tu gato interiorice el mensaje de que eres capaz de dar afecto a varias mascotas a la vez.
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