Los perros suelen comer hierba y otras plantas cuando les duele el estómago, así que si tu mascota ha empezado de repente a pastar, es una señal de que tiene molestias digestivas. Tragar aire, lamer los labios o lamer el aire u otros objetos también puede indicar que tu mascota está lidiando con un malestar estomacal, al igual que la salivación excesiva, la pérdida de apetito, los gases y los ruidos de gorgoteo en la barriga. Aunque nos duele ver sufrir a nuestros compañeros caninos, la mejor manera de ayudar si tu perro presenta estos síntomas es simplemente no hacer nada: reduce el horario de alimentación de Fido durante 12 a 24 horas mientras su cuerpo expulsa lo que comió. Mantén a tu perro hidratado, pero limita también su ingesta de agua, ya que incluso demasiado líquido puede agravar el malestar estomacal. Si tu mascota sigue con náuseas después de un día de ayuno, los expertos recomiendan darle una mezcla suave de dos partes de arroz blanco cocido por una parte de pollo a la plancha. Prueba a darle a tu perro solo una cucharada al principio para ver si su estómago tolera la comida, y luego ofrécele varias comidas pequeñas al día durante varios días.
Recuerda que un malestar estomacal ocasional es normal en los perros, pero los problemas frecuentes pueden indicar que algo no está bien en el tracto gastrointestinal de tu mascota. Si tu compañero canino sufre malestares estomacales con frecuencia, consulta a tu veterinario sobre la posibilidad de cambiar la dieta de tu perro y otras opciones.