Ofrece una alternativa
Como ya mencionamos, un gato necesita mantener sus garras. No rasguña por maldad, sino por necesidad. Aunque no está «afilando» sus garras como tal, sí necesita desprender las vainas de las uñas. Esta actividad también le ayuda a marcar territorio, ya que deposita su olor en el objeto. Además, rasguñar es un buen ejercicio que le permite estirarse, casi como si fuera una rutina de yoga.
Un gato no puede simplemente dejar de rasguñar. Esto significa que debes ofrecerle alternativas a los muebles. El rascador es la opción más obvia, pero las camas rascadoras también son una excelente elección. También pueden disfrutar de cuerdas gruesas, ramas de árbol y objetos similares. Lo ideal es tener varios muebles para gatos, especialmente si tienes varios. Debes seguir proporcionando estos rascadores incluso si los gatos tienen acceso al exterior.
Ayuda al gato a entender la alternativa
Los gatos son famosos por ser criaturas de hábitos, y esos hábitos pueden ser difíciles de cambiar. Algunos usarán instintivamente los rascadores que les proporciones. Otros necesitarán que les muestres dónde están y para qué sirven. Puede ser útil colocar el nuevo rascador cerca del mueble que deseas proteger. También puedes enseñarle al gato su función tomando sus patas delanteras y frotándolas suavemente contra el rascador: en general, enseguida lo entenderá. Luego puedes ir moviendo el rascador poco a poco hasta el lugar deseado.
Anima a tu gato con elogios, caricias y premios cuando use los lugares adecuados para rascar. Los gatos son criaturas testarudas que responden mejor a la zanahoria que al palo. Recompensarlos por su buen comportamiento es eficaz. Castigarlos por el mal comportamiento rara vez funciona.
Disuadir el rascado
Aún puedes disuadir el comportamiento en cierta medida rociando al gato con una pistola de agua o un spray de jardinería. Sin embargo, es más eficaz usar un bote de aire con sensor de movimiento y colocarlo junto al objeto que deseas proteger. Estos dispositivos están disponibles a un precio bajo. Cuando el gato se acerque, el sensor lo detectará y le lanzará un suave chorro de aire inofensivo. Esto le causará una gran sorpresa y, por lo general, una rápida retirada. Y como es algo que «simplemente ocurre», el gato pronto aprenderá a no intentar rascar ese lugar.
Protege los muebles
También puedes proteger tus muebles de otras maneras. Una cubierta de plástico evitará daños mientras ayudas a tu gato a adaptarse. También puedes aplicar cinta adhesiva de doble cara sobre los muebles. A la mayoría de los gatos les desagrada profundamente la sensación pegajosa en sus patas. Esto les llevará a buscar otros lugares para rascar, que deberías haberles facilitado de antemano.
Fundas para las garras
Si tu gato se empeña en rasguñar los muebles pase lo que pase, existe otra opción. Las fundas para garras son pequeñas cubiertas de plástico que se adhieren a las garras delanteras de la mascota con un pegamento especial. Normalmente, antes de ponérselas conviene recortar las uñas del gato (¡siempre con cuidado de no llegar a la zona vascular!). Estos suaves objetos evitan que pueda dañar los muebles o incluso tu piel, sin causarle ningún daño a ella. Las fundas para garras se caerán con el tiempo, así que estate atento a cuándo necesitan reemplazarse.
Evita la extirpación de garras
La extirpación de garras solía ser una práctica popular para proteger los muebles, pero en los últimos años ha ido cayendo en desuso. Esto se debe a que hoy en día se considera, con frecuencia, un procedimiento cruel y mutilante. La operación equivale a amputar los dedos de una persona a la altura de los nudillos intermedios. Va mucho más allá de simplemente quitarles las garras. Puede provocar angustia psicológica, incapacidad para defenderse de otros animales y dolor crónico. La extirpación de garras genera muchos más problemas de comportamiento de los que evita. En muchos países, el procedimiento está prohibido salvo que un veterinario lo considere necesario para la salud del propio gato.
Por mucho que rasguñe tu gato, nunca debería someterse a este procedimiento. Siempre existen formas alternativas de cambiar su comportamiento. Por mucho que rasguñe tu gato, nunca debería someterse a este procedimiento. Siempre existen formas alternativas de cambiar su comportamiento.
Recuerda que tus gatos son seres vivos únicos. Tienen sus propias costumbres y hábitos, y cambiarlos requiere tiempo y esfuerzo. Usa la gentileza y el estímulo para enseñarles lo que sí quieres que hagan, en lugar de intentar enseñarles lo que no quieres que hagan. También puedes usar distintos recursos, como pulverizadores de agua y fundas para garras, para proteger tus muebles mientras tú y tu mascota trabajan en el problema del rascado. Con paciencia y cariño, tu gato aprenderá pronto qué usar para el cuidado de sus garras.