Si cortas el tejido vivo de la uña del gato, no le hará ninguna gracia. Esa zona contiene vasos sanguíneos muy sensibles y terminaciones nerviosas, similares a la parte rosada de la uña humana. Cortarlo de más accidentalmente provocará sangrado, dolor e incluso, posiblemente, un arañazo para ti.
Intenta mantener sujeto al gato si llegas a afectar ese tejido. Aprieta la punta de la garra para reducir el flujo de sangre, con cuidado de no presionar toda la pata, ya que eso tendría el efecto contrario y aumentaría el flujo sanguíneo.
Aunque doloroso, una uña cortada de más no es una lesión grave y debería sanar con relativa rapidez. Sin embargo, la desconfianza de tu gato hacia el proceso de corte de uñas probablemente durará mucho más. Puede llevar tiempo y paciencia convencerle de que es poco probable que sufra más dolor cuando te vea acercarte con el cortaúñas.
Para tranquilizarlo, te recomendamos masajear regularmente las patas de tu gato cuando esté relajado y darle una golosina para crear asociaciones positivas antes de intentar otra sesión de cortado.