Si tu gato parece estar evitando su plato de comida y, cuando por fin cede y come, lo hace usando solo un lado de la boca, échale un vistazo a su dentadura. Los gatos tienen dientes bastante frágiles, especialmente los colmillos, que son susceptibles a fracturarse y pueden ocasionar una variedad de problemas y enfermedades.
Si los dientes de ambos lados de la mandíbula no coinciden en longitud, es probable que haya una fractura. Además, si un diente muestra decoloración, como una punta rosada, negra o marrón, es posible que tu gato tenga problemas dentales que necesiten atención.
Si los dientes de ambos lados de la mandíbula no coinciden en longitud, es probable que haya una fractura. Además, si un diente muestra decoloración, como una punta rosada, negra o marrón, es posible que tu gato tenga problemas dentales que necesiten atención.

Los gatos suelen romperse los dientes en saltos mal calculados, cuando el gato juzga mal una distancia y termina golpeando la mandíbula al aterrizar. Los accidentes de tráfico son otra causa habitual de daño dental en los felinos, al igual que las peleas entre gatos, donde pueden chocar los dientes sin querer.
Visitar al veterinario es fundamental si sospechas o detectas un diente roto o astillado, ya que las fracturas no solo pueden ser tremendamente dolorosas, sino que también pueden derivar en problemas de salud graves si se produce una infección. No esperes a que aparezcan síntomas serios: cualquier fractura dental es grave por sí misma y requiere tratamiento.

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Y por si fuera poco, será sumamente doloroso para el gato afectado, ya que la pulpa expuesta está llena de terminaciones nerviosas.
Lo más probable es que tu veterinario tome radiografías dentales con el gato bajo anestesia para determinar el alcance del problema. Según la lesión, el tratamiento puede incluir la colocación de coronas dentales, una endodoncia o la extracción completa del diente. Es probable que también se recomiende una dieta de alimentos blandos.